Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
44 Presentación Más allá de los supuestos, las malas lecturas, la condescen- dencia o hasta de cierta ingenuidad, es un hecho que el complejo liberal por excelencia compuesto por la democracia liberal y el capi- talismo de mercado, ha sido el protagonista de la moderna barbarie imperialista y colonial euronorteamericana. Y, a la fecha, lo sigue siendo de diversos casos de su neocolonialismo. Para nadie debería ser una sorpresa que las promesas de la Modernidad no se hayan cumplido fuera de Europa Occidental y Estados Unidos… y otras tantas veces ni siquiera allí se han materializado para los estratos inferiores, minorías o grupos oprimidos de la población (incluso, si son alrededor de la mitad de esa población, como es el caso de las mujeres). Sin embargo, ese incumplimiento no ha obedecido a una traición o doble discurso. Como aquí se expondrá, los sistemas ilus- trados y modernos se originaron como propuestas exclusivas y ex- cluyentes apoyadas de manera explícita en el clasismo, el racismo y hasta en el cristianismo. Ni en su letra ni en su espíritu fueron proyectos universales. Ya en su origen se negó de plano esa posibili- dad o solo se permitió cierta inclusión y, además, de forma limitada. Herencia que, sin duda, aún pervive. Primero, la Ilustración fue explícitamente un piadoso mo- vimiento de élite. Sus autores no hablaban por nadie externo a su grupo aristocrático y burgués, ni tampoco buscaban interpretarlos. E, incluso, al interior de aquella élite quedaban fuera las mujeres 12 . Luego, los movimientos revolucionarios de los colonos norteameri- canos y de la burguesía francesa del siglo XVIII, replicaron ese eli- tismo al asumir las ideas iluministas. Lo hicieron fundados en esos pensamientos exclusivos y excluyentes, en la cultura clasista y racis- ta de la época o en una síntesis de esos elementos. Sobre todo, en el caso estadounidense, esas actitudes se sintetizaron con la interpreta- ción puritana del cristianismo. Además, a ambos lados del Atlántico, de nuevo no se consideraron a las mujeres. 12 La participación, preferentemente en el caso galo, de algunas mujeres en los círculos intelectua- les ilustrados no se tradujo en su inclusión en la realidad social y política.
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