Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

42 Presentación más que a estas alturas no haya mucho que discutir al respecto, salvo para los hipócritas nostálgicos de los imperios y de sus crímenes, la expansión occidental moderna no tuvo resultados positivos para los pueblos contactados-dominados. De hecho, si hubo consecuencias po- sitivas, ese nunca fue el objetivo original de las potencias imperiales 9 . Acerca de los resultados del imperialismo sobre los pueblos colonizados, Dyllan Sullivan y Jason Hickel (2023) exponen datos para América Latina, África subsahariana, Asia meridional y China, de tres indicadores estándar de «bienestar humano» con relación a la expansión capitalista occidental: «salarios, altura humana y mor- talidad». Si bien, los autores se enfocan en aquel sistema económi- co, las fechas, procesos y lugares, lo hacen inseparable de la «grave dislocación social» que representaron el imperialismo y colonialismo occidental con su apropiación sistemática de «trabajo, recursos y ca- pacidades productivas». Los datos reunidos les permitieron concluir que, desde fines del siglo XV y definitivamente desde el XVI al XIX, la expansión capitalista euronorteamericana causó «una disminución de los salarios por debajo de la subsistencia, un deterioro de la esta- tura humana y un marcado repunte de la mortalidad prematura» en las áreas geográficas antes nombradas. Expansión que, se insiste, fue promovida por y se apoyó en el imperialismo y el colonialismo liberal occidental. Por más que les pese a sus defensores de antaño y actuales, la expansión euronorteamericana, su imperialismo y colonialismo libe- ral, no fueron benéficos para sus víctimas. Muy por el contrario. No hay mentira o ceguera que lo pueda negar 10 . 9 Por ejemplo, entre esas consecuencias no buscadas (simples «externalidades positivas», dirían los economistas) se tiene que la construcción de redes ferroviarias obedeció a la necesidad de trasladar lo robado a los puertos desde donde era enviado a las metrópolis; o que la conformación de una pequeña clase media educada respondió a la necesidad de contar con una burocracia para la administración colonial o para los gobiernos títeres. 10 El nivel de genocidio y expolio colonial occidental se puede graficar en el sufrimiento de India a manos de Gran Bretaña: «alrededor de 100 millones de personas murieron prematuramente en el apogeo del colonialismo británico [1880-1920]» (Sullivan y Hickel, 2022), y entre «1765 y 1938, el drenaje» de dinero hacia la metrópoli ascendería a unas £ 9,2 billones, unos US$ 45 billones actuales (Srevatsan, 2018). Otro caso es el del Estado Independiente del Congo, que entre 1885 y 1908 fue propiedad personal de Leopoldo II, rey de Bélgica, donde «ya no se duda en hablar de ge- nocidio y holocausto», horrores que fueron el vehículo de un gran despojo. En todo caso, el Congo siguió siendo una colonia belga hasta 1960 (M’Bokolo, 2005).

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