Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

36 Presentación específicamente, sobre Estados Unidos de América y Francia, dos naciones que constituirían el indiscutible y sólido cimiento de la modernidad liberal en lo político, económico y social 1 ? Aquí se estima que, por lo menos, hay tres motivos para es- cribir un libro sobre imperialismo, colonialismo y neocolonialismo. En primer lugar, aquellos tres fenómenos son hechos histó- ricos. Son sucesos comprobados: (i) la conquista y anexión de terri- torios ajenos y el consiguiente dominio de los nativos por potencias militares; (ii) que tales potencias organizaron un sistema sustentado en la violencia para explotar dichos territorios y a su población; y (iii), que aquellas potencias hayan mantenido esa explotación y do- minio sin ocupar militarmente un país. Estos acontecimientos son, de por sí, dignos de conocerse y ser recordados. Y, tal vez, lo son más sus consecuencias, que han impactado en diversos aspectos de los pueblos-víctimas: estructura social, política y económica, demogra- fía, salud pública y bienestar, relaciones sociales, educación, estruc- tura de propiedad, distribución de la riqueza y del ingreso, visión de sí mismos, idioma, moral, creencias mágico-religiosas, definiciones de género y sus consiguientes roles y estatus, etc. Tales impactos se derivan del dominio colonial y su imposición de ideas, valores, patrones e instituciones de la metrópoli y de la consecuente des- trucción –muchas veces planificada– de múltiples aspectos de las culturas nativas 2 . 1 En el imaginario público, y, a veces, hasta en el ámbito académico, se tiende a olvidar la que podría señalarse como la primera revolución burguesa: la inglesa de 1688. En ella se termina de estructurar, sobre la base de ideas que llegarán a identificarse con el liberalismo clásico, la Inglaterra moderna y su imperio mundial, pródigo en desvergonzados expolios y crímenes masi- vos. Otro caso relegado es el de las Provincias Unidas (alguna vez Holanda y hoy Países Bajos), que vivieron un proceso de emancipación burguesa y practicaron un colonialismo criminal como república liberal. 2 En antropología, los fenómenos de cambio cultural, fruto del encuentro de dos o más grupos, se conocen como procesos de aculturación; en el caso del imperialismo occidental moderno, se tra- taría de un cambio forzado fruto de un desnivel de poder y del ejercicio de la violencia: «Diferentes grados de destrucción, dominación, resistencia, sobrevivencia, adaptación y modificación de las culturas nativas pueden seguir al contacto interétnico. En los encuentros más destructivos, las culturas nativas y subordinadas enfrentan la aniquilación (…) situación particularmente carac- terística de las eras colonialista y expansionista [de Occidente]» (Kottak, 2011: 417). Justamente en esas «eras», la antropología, disciplina de origen euronorteamericano, no pocas veces jugó un rol de apoyo teórico-práctico al imperialismo y al colonialismo occidental moderno.

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