Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
25 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia ricana; las tres primeras secciones ( I. Un imperio cristiano , II. Un imperio predestinado , III. Un imperio excepcional ) constituyen una profundización de sus primeros trabajos, por lo cual, no es extraño que el autor haga gala de conocimiento temático. Particularmente, la idea de « nacionalización del Dios cristiano» que pasa a ser «viga maestra de su mitología religiosa–racial–nacionalista sobre sí mis- mos » (p. 79), es ilustradora de una idiosincrasia de la sociedad de Estados Unidos, que el autor cuida de conectar con la tradición fun- dacional. El solo hecho de nacer y crecer en Estados Unidos implica estar influido de alguna manera por un contexto puritano. (…) La síntesis de nacionalismo y religión se ha encarna- do, a través del tiempo, en lo que podría denominarse una ideología estadounidense y en la cotidianidad de su pueblo. Se ha conformado una singular cultura nacional marcada por un profundo sentimiento religioso. El « American Way of Life » (estilo de vida estadounidense) es mucho más que amor al dinero, el capitalismo de mercado, un alto nivel de consumo o un régimen político democrático que resguarda las libertades individuales. Estas cuestiones de índole mate- rial e institucional son meras expresiones o consecuencias de un fundamento ideológico de carácter puritano (p. 64). De esta manera, el autor vincula una forma de sociabilidad fundida en un pasado primigenio que persiste y que conecta con tendencias del siglo XIX como el citado que, para Monares, «vino a nombrar una concepción religiosa y geopolítica (o viceversa) que, en su esencia, ha estado viva desde la colonización puritana de Nortea- mérica a la fecha. Por esa creencia, para gran parte de la ciudadanía estadounidense, no hay ningún problema en asumir orgullosamente la misión que les ha impuesto su dios» (p. 77). Esta doctrina se actualizará en el siglo XX con el presidente Woodrow Wilson quien declarara: «los principios estadounidenses (...) son los principios del género humano». Ya en el siglo XXI, estos principios se inscriben en el discurso del vicepresidente de George W. Bush Jr., Richard Cheney, quien explicita «No negociamos con el mal, lo derrotamos» (p. 104).
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