Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
244 Libertad-Igualdad-Fraternidad más. Nunca debe olvidarse que cada cultura entrega los elementos ideológicos y valóricos para materializar instituciones socioculturales (Monares, 2020), de donde no tiene sentido repetir experiencias ajenas sin esa base que las posibilita y les da lógica. Luego, en segundo lugar, tampoco se pretende idealizar la experiencia indígena andina, ni la de cualquier pueblo indígena, ya que todas las culturas tienen luces y sombras. De modo que, asumidas ambas indicaciones, se considera aquí que ese buen vivir, junto con ser un ejemplo de que ha habido y hay opciones reales más allá de lo occidental moderno, puede servir de criterio social, político y económico para enriquecer la discusión de tales ámbitos y su práctica 98 . El buen vivir se conoce entre el pueblo aymara como « suma qamaña » y entre el pueblo quechua como « sumak kawsay ». En el caso aymara « suma » se puede traducir y entender como plenitud, sublime, excelente, magnífico, hermoso; y « qamaña » es vivir, convivir, estar siendo, ser estando. En el caso quechua « sumak » se puede traducir y entender como plenitud, sublime, excelente, magnífico, hermoso/a, superior; y « kawsay » es vida, ser estando, estar siendo (Huanacuni, 2010). Así, es posible concluir que, en general, el buen vivir se refiere a una vida colectiva de excelencia, cuyo fundamento es, a la vez social, político y religioso. De modo amplio, el buen vivir se puede caracterizar principalmente a partir de la vida rural o tradicional de los pueblos andinos. Se trata de una relación respetuosa con la naturaleza (y con lo que en el contexto se entiende por comunidades espirituales); una vida social de tipo comunitaria basada en el parentesco; y una economía productiva centrada en el trabajo y no dirigida a la sobreexplotación 98 Valgan tres aclaraciones sobre el «buen vivir»: 1. Una concepción de una vida buena también se encuentra en otros pueblos indígenas del Cono Sur. 2. El mundo andino no se limita a los incas: un imperio expansionista con Estado centralizado y rígidas jerarquías sociales que utilizó políticamente a su favor las tradiciones andinas. 3. Luego de la invasión española han sobrevivido o se sintetizaron formas de opresión, por ejemplo, de las mujeres como señala Francesca Gargallo (2013): la complementariedad y dualidad indígena tenía y tiene formas jerárquicas que sitúan a los varones por encima de las mujeres, a quienes, además, se las cristaliza en el rol de cuidadoras y transmisoras de esa tradición.
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