Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

242 Libertad-Igualdad-Fraternidad VI. A modo de cierre: América Latina y la fraternidad En lo hasta aquí presentado, queda claro que la dependencia religiosa y valórica clasista-racista de los pensadores ilustrados los llevó a relativizar, limitar o eliminar la posibilidad de una fraternidad universal. Lo mismo ocurrió con la libertad y la igualdad. Perspectiva que se encuentra o mantiene en las élites burguesas de la Revolución francesa y de la Primera República. Después, y hasta la fecha, considerando las experiencias imperialistas y neocoloniales galas como república liberal heredera de la Ilustración y de la Revolución, se sabe que la universalidad de la tríada «Libertad-Igualdad-Fraternidad» no ha sido más que un discurso o una mala interpretación. Siempre se pensaron como circunscritas a un pequeño grupo dentro de la humanidad. Ahora bien, sobre todo respecto a la fraternidad –más allá de la ira de los positivistas por manchar a sus héroes con la peste de la metafísica, y de los europeizados por bajar del pedestal universalista a sus padrastros adoptivos– queda una sensación de vacío. Pues, en verdad, la fraternidad parecía ser una valiosa y significativa herencia de la Ilustración y de la Revolución francesa a la Modernidad. La opción que podrían tomar los modernizados, sería contratacar a los herejes que pretenden salpicar de fango a sus héroes, aduciendo una incomprensión de la Ilustración y del proceso revolucionario galo o serias deficiencias analíticas. Crítica que, en el ámbito académico, siempre es bienvenida cuando se realiza sobre la base de una investigación rigurosa y que asume sus propios prejuicios y sesgos. Mas, los textos de los propios pensadores iluministas están ahí, rebosando religiosidad y exclusión. Con el tiempo, esos fundamentos pudieron haber sido complementados, desarrollados y hasta olvidados, pero forman

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