Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

227 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia la sima moral–, eran la indiscutible demostración empírica de su superioridad y grandeza. En el caso de tal perspectiva en Francia, como expone Yoan Molinero (2013), ese desprecio por los evidentemente inferiores pueblos no blancos colonizados dará legitimidad a la imposición de la «civilización francesa» y a ignorar «cualquier tipo de características étnicas o demográficas de la población nativa». Sin duda la cultura es patrimonio de Francia en particular, y de Europa Occidental en general. Esa es la única cultura que, en realidad, vale la pena 74 . De más está decir que la cruzada civilizadora en manos de quienes eran sus altos representantes igualmente justificó la violencia desatada y brutal del Imperio francés contra los pueblos colonizados. Entre tantos casos, se puede acudir al de Argelia, invadida progresivamente a partir de 1830. Sobre la barbarie gala en dicha nación, el ya citado político liberal Alexis de Tocqueville (Losurdo, 2005), estaba convencido de que «solo la fuerza y el terror funcionan con esta gente». Al punto de que él mismo acepta que «nosotros hacemos la guerra de una manera mucho más bárbara que los propios árabes (…), son ellos los que se muestran civilizados». Si bien, de inmediato explica que las acciones de «gran violencia de la conquista (…) son absolutamente necesarias para consolidarla». Desde su punto de vista, el hecho de que se …quemen las cosechas, que se vacíen los silos y que, en fin, se apoderen de los hombres desarmados, de las mujeres y de los niños (…) se trata de necesidades desagradables, pero a las que estará obligado a someterse todo pueblo que quiera 74 En pleno siglo XX, el historiador galo Robert Schnerb deja ver su naturalización del racismo: identifica la «civilización» con lo europeo, habla de pueblos que son «salvajes» o de otros que «to- davía» no son cristianos, llama a los negros y mulatos latinoamericanos «desgraciados, vanidosos, charlatanes, excitables», se queja de los «indígenas indolentes» que desaprovecharon la explota- ción de las especias, señala que los yoguis indios se caracterizan por su «charlatanería y pereza» o trata de «xenófobos» a los boxers chinos que en el siglo XIX se opusieron al abusivo despojo por parte de Francia y Gran Bretaña. Por su parte, el escritor francés Julens Romain dirá sin el menor asomo de duda: «La raza negra no ha dado todavía, ni dará nunca, un Einstein, un Stravinsky, un Gershwin» (Romain citado en Césaire, 2006).

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