Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
226 Libertad-Igualdad-Fraternidad momento ni una quinta parte del continente estaba bajo el dominio europeo»! (Ferguson, 2011). En Berlín, los países participantes reglamentaron sus invasiones y su colonialismo, bajo el pretexto de «regular las condiciones más favorables para el desarrollo del [libre] comercio y la civilización [europea occidental] en ciertas regiones de África» (Rosenberg, 2019. Traducción nuestra). De esta manera, «los europeos se dividieron y repartieron el continente africano asegurándose una competencia [colonial] pacífica» entre ellos y se impulsó la ocupación efectiva de esos territorios (Molinero, 2013) 72 . El alto deber moral de «civilizar», de llevar el «progreso» a los más «salvajes» rincones del globo, validaba el dominio de los europeos blancos , superiores en todo sentido. Su excelsa cultura se manifestaba en su particular e inigualable capacidad técnica, científica, política, económica y militar. Su superioridad racial se comprobaba en su talante inquieto y emprendedor, en su predisposición al «progreso» o en la excelencia de su moral cristiana (Boorstin, 1989); a lo cual se agregaba, o era su inevitable conclusión, «las ventajas conferidas al resto del mundo por los imperialistas europeos», ya que su colonialismo era progresista y benevolente (Ferguson, 2011). He aquí el espíritu de la «anticonquista» (Pratt, 2011) en todo su esplendor: el imperialismo y el colonialismo, con todas las terribles acciones y consecuencias que conllevaban, quedaban exculpados por sus virtuosos objetivos morales 73 . A los ojos de los europeos occidentales blancos era evidente su absoluta supremacía en todos los ámbitos frente a las inferiores razas de piel oscura. Para aquellos imperialistas y colonialistas, sus conquistas, que los tenían en la cima del mundo –al tiempo que en 72 Algunos países africanos independizados, como se puede constatar en un mapa, heredaron fronteras coloniales con kilómetros de perfectas líneas rectas. Ello da testimonio de la repartija europea bajo estrictos criterios de conveniencia propia. 73 Michael Prior (2005) identifica cuatro mitos utilizados para fundamentar el colonialismo: los territorios desiertos, la superioridad racial , el rol civilizador o evangelizador y la legitimidad por un mandato religioso. En una típica expresión de eurocentrismo, Daniel Boorstin (1989) y Niall Ferguson (2014) siguen sosteniendo que la especificidad cultural de Occidente permitió el progre- so del saber científico-tecnológico y su dominio del mundo respectivamente: los autores hacen de su propia cultura el criterio universal de la excelencia y, en una inevitable consecuencia, cualquier otra cultura es inexorable e intrínsecamente inferior.
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