Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

225 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia Todo indica que los altos valores del socialismo serían monopolio de un pueblo y raza dignos de ellos: los euronorteamericanos 71 . Esa perspectiva eurocentrista –finalmente, racista–, del mismo modo, se puede encontrar en Victor Hugo (1862), escritor de izquierda o, a lo menos, progresista. Mientras el autor denuncia «la degradación del hombre en el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre, la atrofia del niño por las tinieblas», identifica la «civilización» con lo europeo. Al mismo tiempo especifica su eurocentrismo en galocentrismo: «París es el techo del género humano» y «sus libros, su teatro, su arte, su ciencia, su literatura, su filosofía, son los manuales del género humano». En términos culturales, hasta un francés radical o un izquierdista, era, antes que todo, un blanco , un europeo occidental civilizado . En tal condición se podía aceptar el imperialismo paternalista y el colonialismo, al tiempo que sentirse representante de los valores progresistas de la Revolución Francesa. La cultura europea occidental, en general, y francesa, en particular, daban sustento a lo que hoy aparece como una profunda contradicción o una flagrante hipocresía. En ese contexto cultural, social, científico y político se llevó a cabo la Conferencia de Berlín (de noviembre de 1884 a febrero de 1885) a la que asistiera «el Presidente de la República Francesa». En ella, Europa acordó el descarado reparto de África… ¡Sin la presencia de «ni una sola representación africana» y a pesar de que «en ese 71 En Chile las posturas racistas también se pueden encontrar en la izquierda todavía a principios del siglo XX, como se ejemplifica en Malaquías Concha, diputado por el Partido Democrático, quien presentó en 1906 un proyecto de ley para prohibir la inmigración china: «la unidad de la raza constituye una de las principales condiciones para la buena organización de las naciona- lidades. No solo envuelve un grave inconveniente para la solidaridad social la mezcla de razas diferentes, sino que pone obstáculos al crecimiento y desarrollo de los pueblos, enerva el vigor físico y deprime el carácter y la inteligencia de los habitantes de un país. Lejos de ser ventajosa, la mezcla de razas diversas… es perjudicial» (Concha citado en Jara, 2002: 115). Del mismo modo, en 1908, se observa el caso de Armando Quezada, del «ala progresista» del Partido Radical: «la gente del pueblo [las clases bajas] de Chile conserva casi sin atenuación muchos de los instintos subalternos o antisociales de sus progenitores indígenas: instintos sanguinarios (que explican la enorme proporción que hay en Chile de crímenes de sangre), inconciencia del valor de la vida humana, tendencia al pillaje y al robo, etc.» (Quezada citado en Portales, 2018: 35).

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