Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

223 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia El devenir sociopolítico francés del siglo XIX no modificó la visión racista y segregadora de lo no galo y de lo no europeo occidental. Difícilmente alguien procedente de esa parte del continente podía eliminar e, incluso, abstraerse de la poderosa influencia cultural del racismo. Actitud que se siguió encontrando, por supuesto, entre la élite conservadora de políticos, intelectuales y empresarios. Su obviedad era tal que, hasta el ambiente académico y científico apoyó dicha ideología, con lo que la «naturalizó». Se concluyó científicamente que «categorías sociales determinadas y las jerarquías con ellas asociadas (el género, por ejemplo, o la raza) se basan en la naturaleza y, por lo tanto, son inevitables e inmutables» (McKinnon, 2012: 24). El apoyo a la desigualdad entre los pueblos y a la expansión de las «civilizadas» razas blancas europeas occidentales, lo mismo que en el siglo XVIII, tuvo el decidido apoyo de la «ciencia». Finalmente, la ciencia fue y es una especie de (sub)cultura transversal euronorteamericana que, de igual modo, en su última versión o síntesis, es fruto de la Ilustración. En su momento, la biología y las nuevas ciencias humanas demostraban la superioridad blanca , desde la antropología a la eugenesia y la frenología (Horsman, 1985; Sánchez, 2008). De modo que, en el específico caso francés, «Antes que el darwinismo sea explotado y de que Gobineau publique su Ensayo sobre la desigualdad de las razas (1853), Agassiz y Quatrefages afirman la superioridad del blanco, Couret de l’Isle habla de las ‘razas preponderantes’» (Schnerb, 1982: 266) 69 . Esa naturalización racista de las condiciones sociopolíticas, de igual modo, es explícita entre el progresismo y la izquierda 69 En científicos como Darwin, Broca, Huxley, Haeckel o Vogt entre otros, queda manifiesta una «conexión ideológica» entre las teorías evolutivas sobre la humanidad, las jerarquías raciales y el imperialismo occidental (Sánchez, 2008). Como ejemplo de opinión científica común para la época, James Hunt, miembro de la Sociedad Antropológica de Londres, sostenía que «la ciencia (¡incluida la frenología!) demostraba que los negros eran física, intelectual y moralmente inferio- res a los europeos», lo cual hacía inverosímil «afirmar que un negro es en todo sentido un hombre tan cabal como un europeo» (Hunt citado en Foster, 1976: 272-273). Para una, no por breve, me- nos útil exposición del desarrollo del racismo científico en la Europa desde fines del siglo XVIII a mediados del XIX, véase el capítulo III: «Ciencia y desigualdad», de Horsman (1985).

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