Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
21 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia economía global totalmente integrada. En ese contexto, el papel de Estados Unidos sería operar como garante del orden internacional con respeto a la libre circulación de bienes y la libertad de navega- ción, lo que supone un gobierno fuerte e interventor internacional- mente. La jacksoniana, que da título al texto, y que el autor del cita- do artículo considera antecedente del populismo, es expresión de los valores sociales, culturales y religiosos de la sociedad estadouniden- se. Sus vectores en política exterior serían el nacionalismo, un invo- lucramiento externo calculado y reducido, que se limita a garantizar la seguridad física y el bienestar económico de las clases medias de dicho país, desconfiando de los intereses de las grandes empresas na- cionales o de un orden mundial de libre comercio. Esta perspectiva no descarta respuestas militares, si los valores que defiende corren riesgo, y se muestra escéptica de la inmigración, dado el peligro que supondría para la cohesión comunitaria nacional. Finalmente, el idealismo wilsoniano enfatiza la obligación moral de intervenir en el mundo –diplomática y militarmente– para promover la democracia y los derechos humanos contra toda tiranía opresiva. Lo anterior se traduce en una inclinación a intervenir ex- teriormente. Esta perspectiva ha sido particularmente influyente en la argumentación y la edificación de los sistemas multilaterales de la Sociedad de las Naciones y, más tarde, de las Naciones Unidas. Adicionalmente, y enfocándose en América Latina, la doctri- na Monroe tuvo dos interpretaciones de alto alcance: los corolarios Olney y Roosevelt. Hacia 1895, el secretario de Estado del presiden- te Cleveland, Richard Olney, se pronunció en la controversia entre Reino Unido y Venezuela por la disputa territorial de la Guayana Británica (actual Guyana), para evitar la intervención inglesa. En la misma, advertía al premier británico, que los recursos junto a la posición aislada permitían a Estados Unidos «dominar» la situación hemisférica. Sin embargo, la posteridad recuerda cómo el segundo, el presidente Roosevelt, se arrogó en 1904 la autoridad de su país para usar la fuerza ante un bloqueo ítalo–alemán–británico sobre Venezuela por no pago de deudas contraídas, convirtiéndose esta
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=