Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
203 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia del proceso iniciado en 1789, señala terminantemente en el capítulo «De la esclavitud» de su Contrato social (1762): «Las palabras esclavo y derecho son contradictorias y se excluyen recíprocamente» (Rousseau, 1991. Cursivas del original). O sea, si el pensador ginebrino fue en verdad el referente de la generación revolucionaria y de la Primera República francesa, es claro que en relación con los negros su obra fue letra muerta. A menos que esa generación lo haya leído en términos contractualistas solo para Europa Occidental y no en términos absolutos y universales. En tal caso, siguiendo al propio Rousseau, efectivamente el fin de la servidumbre feudal venía a eliminar un contrato abusivo e ilógico. Porque, al decir del autor, según el arbitrio del amo, todos los beneficios estaban de su parte, mientras el siervo cargaba con todos los deberes. Veintiocho años después, Condorcet, ilustrado que fuera re- presentante en la Asamblea y la Convención, es decir, un protago- nista directo de la Revolución y de la Primera República, habla de la «esclavitud». Respecto a la general oposición a su rápida abolición, el autor representaría la opinión de consenso de los sectores abolicio- nistas en un discurso de 1790 ante la Asamblea Nacional: La liberación inmediata de los Negros no sería solamente una operación fatal para las colonias [en términos económicos y por posibles venganzas]; este sería incluso un funesto presente para los Negros, en el estado de abyección y de nulidad al que la codicia [de los esclavistas] los ha reducido (Condorcet citado por Gómez, 2007: 55). Luego, en su Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano (1794), Condorcet (1980) identifica la esclavitud con problemas europeos de su tiempo: el «despotismo» de los «tiranos» y la «superstición» de los «sacerdotes». No se refiere a la esclavitud negra , por mucho que en el texto critique a los europeos occidentales dado su «desprecio sanguinario por los hombres de otro color». La liberación de aquella esclavitud política y de las conciencias que asola a Europa es para él –en un evidente eco
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