Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

20 Prólogo América y el Caribe, la expansión del estilo de vida americano al orbe y de sus medios de comunicación, etcétera. En su seno alberga miradas paleoconservadoras y fundamentalistas; «neoliberalismos progresistas» (como afirma Nancy Fraser) que combinan el mensaje de los nuevos movimientos sociales con el trivium de Wall Street, Hollywood y Silicon Valley, o el multilateralismo global (retratados por las administraciones de Clinton y Obama en este libro), sin ol- vidar que la desobediencia civil (Thoreau) y diversas prácticas de im- pugnación sistémica han tenido prominentes cultores en dicho país. Por ejemplo, las teorías desarrollistas y dependentistas latinoameri- canas tuvieron gran influencia en el análisis del sistema mundo del sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein y su interpretación post marxista de la globalización, sin descontar la relevancia de la academia de ese país en los estudios poscoloniales, con trabajos de alta relevancia como los del crítico palestino estadounidense Edward Said y su Orientalismo (1978), o el socialismo libertario del lingüista y filósofo Noam Chomsky. Sin embargo, a menudo son las perspec- tivas influidas y dependientes de la americanización, así como del antiamericanismo (nervio político de la Guerra Fría) las que reciben mayor atención para su difusión. Este libro examina las formas en que los Estados Unidos, como unidad política, se relaciona con el sur global y cómo esta ha variado. El historiador Walter Russell Mead en su artículo The Jacksonian Tradition and American Foreign Policy nos ha ayudado a condensarlas en cuatro grupos. La jeffersoniana, marcada por el aislacionismo imperante en el siglo XIX, se basa en la idea de unos Estados Únicos de valores excepcionales –campeón de las libertades y de la democracia–, los cuales deben ser protegidos y no propaga- dos por la fuerza sino mediante el ejemplo, para no correr el riesgo de transformarse en un imperio –lo que efectivamente ocurrió en 1898–. Esta perspectiva promueve un gobierno mínimo que garanti- ce la libertad individual dado que el intervencionismo podría devenir en un leviatán centralizador y despótico que arriesgue la existencia de los valores americanos. La tradición hamiltoniana se centra en la construcción de un sistema internacional de libre mercado, con la idea-fuerza de una

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