Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

197 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia En consecuencia, podría parecer evidente que un esclavo negro que hubiera nacido, o sido comprado o viviera en alguna colonia francesa, no fuera «ciudadano» ni menos un «ciudadano activo» (con derechos políticos plenos dado su patrimonio y, obviamente, color de piel). Sin embargo, la mayoría de los progresistas revolucionarios franceses, tomando en cuenta la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano , habrían estimado que ni siquiera eran de un tipo de «hombre» homologable a un francés o a un europeo occidental. Para aquellos, la esclavitud era inaceptable… solo en Europa y entre su población blanca . A modo de complemento para sopesar el ambiente sociopo- lítico, tómense en cuenta dos datos extra. Los esclavos negros en el Caribe son considerados para designar, en proporción a la población, los diputados en la Asamblea de París y se determina que su valor es menor al de un hombre blanco 42 . Por otro lado, hasta 1793, la trata francesa recibe subvención estatal que bonifica a los negreros por cada esclavo desembarcado (Thomas, 1998). Es primordial tomar en cuenta esta especificación racial , tanto de las filosofías y normas jurídicas como de las ideas y valores liberales burgueses vigentes en la cultura de la época. Postura del todo coherente en su momento con la liberación del campesinado bajo servidumbre feudal y con la abolición de los derechos feudales en Francia y en los territorios alguna vez conquistados por sus tropas revolucionarias y republicanas: Países Bajos, Renania, Suiza e Italia del Norte (Schnerb, 1982). En este punto, tal vez no esté de más recordar que el siglo XVIII es escenario del apogeo del tráfico esclavista francés, factor clave para la explotación de una fuente de riqueza fundamental: el azúcar de las plantaciones de sus colonias caribeñas. En la segunda mitad de dicho siglo Saint Domingue «era el lugar más productivo que se había conocido nunca en la Tierra» (Pratt, 2011). Considérese que mientras 42 Ese criterio de un valor desigual entre esclavos y ciudadanos, también se daba en las muy cristia- nas y liberales trece colonias norteamericanas rebeldes, donde el aporte monetario de cada Estado a la revolución contra la Corona británica, se fijó en relación con su cantidad de habitantes: los esclavos valían un 3/5 de una persona, o sea, de un blanco (Bosch, 2005).

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