Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
191 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia sean filósofos morales empeñados en encontrar y describir los estrictos patrones providenciales/naturales de la conducta humana: las futuras leyes de las ciencias sociales (Monares, 2012 y 2020). En palabras de Cassirer (1997), «Newton no solo ha dado reglas firmes y duraderas a la naturaleza, sino también a la filosofía [moral]» (cursivas del original) 34 . En cuanto al filósofo moral John Locke –quien demostró la dirección providencial de la humanidad por medio de la «razón»–, se sabe que Voltaire (1983) reconoce la religiosidad de su teoría del conocimiento y cuanto afirmó acerca de aquel en sus Cartas filosóficas (1734), solo vino a consagrar el «éxito ya establecido» del pensador inglés (Soboul, Lemarchand y Fogel, 1992). Asimismo, según Condorcet (1990), la caracterización del entendimiento de Locke «ha hecho una revolución en la filosofía de toda Europa». Sin ir más lejos, el republicanismo del Contrato social de Rousseau (1991) –francófono y con una evidente influencia en las ideas y política gala, más allá de ser ciudadano ginebrino–, en el fondo es una nueva versión de las ideas de Locke. No es posible obviar la común y explícita religiosidad reformada de ambos filósofos republicanos. De hecho, Condorcet (1980) afirmó que Rousseau había desarrollado «con más precisión, amplitud y fuerza» los principios políticos del pensador inglés 35 . 34 Siendo Cassirer un conocedor de la importancia de lo religioso en la Ilustración, pueden llevar a confusiones sus afirmaciones acerca de una filosofía iluminista autónoma y de una ciencia (filo- sofía moral) del siglo XVIII desligada del dogmatismo religioso: sobre la autonomía antes se trató su significado religioso secularizado o evidente para la cultura de la época; sobre el dogmatismo se asume aquí que se refiere a la lectura literal de la Biblia o a usarla cual base y criterio de juicio de la investigación natural. Por otro lado, aunque muy útil de leer en múltiples temas, Soboul, Lemar- chand y Fogel (1992) terminan afirmando el «deísmo» de Newton y, si bien consideran cuestiones religiosas en los ilustrados, lo hacen sin integrar los tópicos al sistema intelectual del movimiento. 35 Condorcet (1980) dirá respecto de las ideas políticas de Rousseau que, si bien es continuador de los principios ingleses, a él le «corresponde la gloria de haberlos colocado entre esas verdades que ya no está permitido olvidar ni combatir». En cuanto a la similitud doctrinal de Rousseau y los británicos, Kant homologa a Newton con el ginebrino porque después de sus trabajos «Dios está justificado» definitivamente (Cassirer, 1997).
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