Imperios liberales: Estados Unidos y Francia
186 Libertad-Igualdad-Fraternidad en primordial dada su automática e impersonal eficiencia y utilidad . La vida colectiva y, con mayor razón, la guiada por la política racional (en sentido greco-medieval) que busca conscientemente el bien común, no tiene sentido, fuera de ser inconveniente ante la autorregulación irracional y viciosa del mercado por el egoísmo. Se entiende, entonces, que Adam Smith (2000) señale: «No son muchas las cosas buenas que vemos ejecutadas por aquellos que presumen de servir solo el interés público» 28 . La teología y la filosofía –y, prontamente, la ciencia, que en Occidente tendrá una indiscutible legitimidad–, apoyaban y corroboraban la imposibilidad , cuando no la inconveniencia de la fraternidad. He ahí el muy singular legado británico, acerca de una armonía mínima en las sociedades, primero a Europa continental y luego al resto del mundo colonizado por dichas naciones o europeizado al asumir esas pautas culturales civilizadas . 28 Esa concepción se expresa hoy, por ejemplo, en la preferencia de la «científica» economía neo- liberal por la política monetaria: al fijar las tasas de interés se incentiva la maximización y, en consecuencia, se logra un ajuste automático o espontáneo . Mientras, la política fiscal, con sus cargas impositivas –cuyo principio guía se podría decir es virtuoso: la solidaridad y la justicia redistributiva–, sería una medida coercitiva e ineficaz, al incentivar al «hombre económico» a eludir y evadir impuestos.
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