Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
183 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia especie sin que las personas ni siquiera perciban el cumplimiento del plan de la Deidad a través de ellos para alcanzar Sus objetivos. De tal manera, aunque los ricos, como egoístas hombres económicos, no desean compartir ni la más mínima parte de su patrimonio con los pobres, la «mano invisible» usará su «egoísmo y avaricia» para conseguir que les compren a aquellos su trabajo y les paguen un salario. Así, «sin pretenderlo, sin saberlo, [los ricos] promueven el interés de la sociedad y aportan medios para la multiplicación de la especie» (Smith, 1997) 24 . En La riqueza de las naciones (1776), el religioso pensador escocés vuelve a exponer la benéfica acción providencial o de la «mano invisible». Los comerciantes, al mercadear solo tienen en cuenta «su seguridad» y «que su producto represente el mayor valor posible», únicamente piensan «en su ganancia propia». Mas, al seguir sus sentimientos egoístas, «en este como en otros muchos casos», son conducidos «por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones». Y como se sabe que el vicio es usado por Dios para conseguir Sus benéficos designios, no será extraño que «al perseguir su propio interés», los comerciantes y todos los hombres económicos , promuevan el bien «de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios» (Smith, 2000) 25 . En un sorprendente giro ético, el egoísmo –un vicio tradicionalmente condenado por doctrinas y filosofías, y también en la cotidianidad– pasa a tener en Europa Occidental un rol fundamental 24 El moralista escocés muestra su deuda con Locke (1986), quien en su Ensayo sobre el entendi- miento humano (1690) había establecido que los individuos, por su naturaleza racional, tienden a lo útil para lograr la comodidad. Si bien todos los humanos serían intrínsecamente materialistas, las diferencias socioeconómicas se explican por la «predestinación»: el amor a sí mismo (virtud) de los «elegidos» rendiría más frutos que el egoísmo (vicio) de los «condenados». Aunque por la mis- teriosa voluntad divina el egoísmo de alguno, guiado por el amor a sí mismo, puede enriquecerlo más que a otro, a la larga y providencialmente, ambos contribuyen a la sociedad. 25 Al considerar los fundamentos ideológicos comunes de los fisiócratas franceses y de Smith, y que François Quesnay –su principal figura– publicó Tabla económica en 1758 (Roll, 203), se puede especular que los conceptos de « laissez faire » y «mano invisible» habrían sido desarrollados en paralelo sobre la base de creencias compartidas. Respecto de las ideas fisiocráticas, Smith afirmará: «No obstante, y pese a todas las imperfecciones de este sistema, es acaso el que más se aproxima a la verdad, entre cuantos hasta ahora se han publicado sobre Economía política» (Smith, 2000: 604).
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