Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

182 Libertad-Igualdad-Fraternidad Ambos filósofos, en un evidente ejemplo del espíritu de su tiempo en Europa occidental, describieron/explicaron con una estructura básica común, el problema de la mínima armonía social. Lo realizaron sin considerar los sentimientos ni los lazos fraternales. Por el contrario, asumieron el pecado original y la consecuente maldad del género humano 22 . En el siglo XVIII, uno de los ejemplos del pensamiento ilustrado es Adam Smith, filósofo moral y presbiteriano o calvinista escocés, con amplia repercusión a la fecha como «padre» de la economía de mercado autorregulado. Esta teoría, y su consecuente aplicación práctica productivo-comercial, hicieron desaparecer la fraternidad e impusieron el egoísmo para explicar/describir la mínima armonía social. En tanto, ilustrado británico y reformado, el autor busca por doquier –¡y por supuesto que lo encuentra!– el gobierno divino de la sociedad y la perversidad de sus congéneres. En La teoría de los sentimientos morales (1759), Smith afirma que Dios, el «gran Director de la naturaleza», se vale providencialmente del egoísmo para materializar Su plan. Dicho sentimiento, el más característico entre los corruptos individuos, es un medio divino para conformar y mantener una «sociedad de personas distintas», ejemplo de «la miseria y depravación del mundo actual» 23 . La «mano invisible», concepto que es un mero giro estilístico para identificar a la Providencia, conseguirá la supervivencia de la 22 Los «padres fundadores» estadounidenses, herederos en tanto ilustrados y republicanos de la tradición reformada británica, reconocían en el siglo XVIII al gobierno como medio de control de la maldad: para John Adams, aquel sometería los «fuertes Delirios, Viles Afectos, Deseos sórdidos y Apetitos brutales»; James Madison dirá que «Las causas latentes de la división en facciones es- tán sembradas en la naturaleza del hombre», de ahí la necesidad del gobierno en un mundo donde los «hombres» no son «ángeles»; Thomas Paine afirmará que el gobierno «es el distintivo de la inocencia perdida» y que «La sociedad se produce por nuestros deseos y el gobierno por nuestra maldad»; y Alexander Hamilton recomendará que al «idear cualquier sistema de gobierno, hay que considerar al hombre como un truhan» (Sahlins, 2011). 23 La absoluta depravación humana por el pecado original ya había sido sostenida por los reforma- dos escoceses en la antigua Confesión de Fe de la Iglesia presbiteriana de Escocia (1560), a la cual pertenecía Smith; en la Confesión de Fe de Westminster (1647); en el Sínodo de Dort (1619); y es parte de los llamados «Cinco puntos del calvinismo» (Monares, 2012).

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