Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

180 Libertad-Igualdad-Fraternidad normas por medio del castigo; sencillamente, aquel es controlado de manera más eficaz. La mínima armonía social no obedece a la concurrencia de buenos oficios, ni a nada parecido a la fraternidad 20 . Locke, un reconocido puritano o reformado inglés, no estaba construyendo su teoría a partir de la nada. Antes, Calvino (1988), apoyado en su extrema concepción de las consecuencias del pecado original, había recomendado el sistema republicano. Este sería «la forma de gobierno más pasable y segura», pues como «gobiernan muchos, ayudándose los unos a los otros y avisándose de su deber», es más factible controlar «el vicio y los defectos de los hombres». Por razones similares, el clero reformado inglés de mediados del siglo XVII resaltará la urgencia del ejercicio del poder divino en lo político: así serían controlados los individuos depravados (Walzer, 2008). Una evidente muestra de tal tradición se tiene en John Winthrop, puritano y primer gobernador de Massachusetts –tan inglés como Locke por más que se trasladara a Norteamérica–, quien ya en 1645 distinguió dos tipos de libertad: una individual egoísta y antisocial; y otra, hoy se diría prosocial, acorde al gobierno civil que controla y pone coto a la primera. De tal modo, las «libertades naturales y corruptas» hacen «lo que es bueno según su propio punto de vista» y rechazan la autoridad civil; mientras la buena libertad se mantiene y ejercita «mediante la sujeción a la autoridad» y «es el mismo género de libertad por la cual Cristo nos hizo libres»: …[quien] se contenta con disfrutar de las libertades civiles y legales que Cristo concede, se someterá en silencio y gozosamente a esa autoridad que está por encima de él (…) para su propio bien (Winthrop citado en Johnson, 2002: 61). Esas ideas que relacionaban el pecado y la necesaria acción de la Providencia tampoco eran inéditas dentro de la filosofía moral 20 C. B. Macpherson (2005) expone la descarnada visión del pensador inglés acerca de los asalaria- dos y pobres en general, por lo cual nunca pensó tener un vínculo fraterno con ellos. Recuérdese que su «republicanismo», acorde al clasismo de la élite inglesa, como ya se señaló, se limita a los gentlemen o a los varones blancos propietarios.

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