Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

18 Prólogo burguesas que defendieron los valores de la libertad y el egalitarismo, en el último caso, no siempre completamente hacia adentro, y en la práctica, aún menos hacia afuera. Es el caso de la Federación de los Estados Unidos de América y de la República de Francia, materia del libro que tienen en sus manos cuyo autor es Andrés Monares, profesor del área de Estudios Transversales en Humanidades para las Ingenierías y Ciencias (ETHICS) de la Escuela de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de Chile. Abordar estos temas no es una tarea sencilla, escribir acerca del lugar global de Estados Unidos desde América Latina; y es mu- cho más desafiante si se trata de complementarlo con una mirada acerca de Francia. Ambos son dos de los Estados que más han inci- dido en la configuración político-económica y cultural de la región, en el primer caso, con un peso incontrovertido en la última centuria –solo recientemente disputado en los últimos años–, el segundo un país que incluso llegó a «bautizar» a la región como «Latina», con- cepto que acabaría imponiéndose de la mano de vanguardias criollas y de los cientistas sociales. La premisa es que Estados Unidos y Francia son dos socieda- des que han intentado modelar a su imagen y semejanza el mundo que los rodea, con una vocación universal, imperial a menudo, a pesar de que sus encarnaciones específicas son arquetipos de demo- cracias liberales y representativas, fruto de sendas revoluciones pio- neras de la segunda modernidad. La tendencia a la expansión francesa es rastreable al me- nos desde la participación de nobleza y estamentos populares en el movimiento de las cruzadas a fines del siglo XI, y aunque podría argüirse que era una etapa del Antiguo Régimen, ya en tiempos mo- dernos Francia participó plenamente de la era del imperio del siglo XIX a través de sus colonias en África y el Sudeste Asiático. Estados Unidos generó a través de la tesis del «destino manifiesto» un ideal expansivo que le impulsó hacia el Oeste, consolidando un territorio continental con la firma del Tratado Guadalupe Hidalgo el 2 de fe- brero de 1848. Los cincuenta años siguientes mostraron el avance de Estados Unidos hacia el Pacífico y el Sur con un punto de inflexión

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=