Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
178 Libertad-Igualdad-Fraternidad aceptar desde sus torres de marfil ⎯ , un solo complejo o estructura. En otras palabras, la piedad se pudo incluso asumir implícitamente dado el contexto. Por más que aquí se estime que las influencias fueron explícitas y con conocimiento de causa. Esa secularización asumía la obligación de describir el mundo. En otras palabras, y por lo ya expuesto, se trata del deber de describir la realidad con el objetivo de demostrar empíricamente el gobierno providencial, lo cual implicaba comprobar o asumir primero la existencia de Dios y, luego, su carácter de soberano absoluto. Una tarea derivada de los propios escritos de Calvino: …es necesario que probemos que Dios de tal manera se cuida de regir y disponer cuanto sucede en el mundo, y que todo ello procede de lo que Él ha determinado en su consejo, que nada ocurre al acaso o por azar (Calvino, 1988: 129) 18 . Los pensadores ilustrados intentaron determinar las maneras particulares en que la Providencia materializaba esa constante intervención divina. He ahí el sentido a todas luces místico de su singular tipo de empirismo. Este empirismo espiritual o «teología empírica» (Monares, 2012) se esforzó por develar los mecanismos específicos utilizados por la Deidad, para dirigir a la humanidad «caída» hacia el cumplimiento de Su plan. Directo gobierno providencial que, nunca debe olvidarse, se valía de la naturaleza perversa de la especie. Imposible usar un medio inexistente como la fraternidad u otros sentimientos, acciones o ideas afines. En el siglo XVII un claro ejemplo de dicha postura fue el filósofo reformado inglés John Locke, importante antecedente de Adam Smith y de los iluministas galos. Locke, al observar la naturaleza racional de la humanidad, concluyó que la divinidad la dirigía a través del entendimiento hacia el cumplimiento de Sus 18 En los teólogos reformados B. B. Warfield y Luis Berkhof, se encuentra la vigencia de ese pro- videncialismo en los siglos XIX y XX respectivamente: «El calvinista es el hombre que ve a Dios detrás de todo fenómeno, y en todo lo que sucede reconoce la mano de Dios obrando su volun- tad»; «La providencia es aquella operación divina por la cual Dios cuida de todas sus criaturas, manifiesta su actividad en todo lo que ocurre en el mundo, y dirige todas las cosas hacia un fin predeterminado» (Monares, 2012: 64).
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