Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
174 Libertad-Igualdad-Fraternidad Puntualmente, en lo político, las élites asumirán que los miembros de las clases bajas no tienen derechos; su rol es trabajar y obedecer al Estado y a sus patrones. Desde esta perspectiva exclusiva y excluyente se postula o respalda una desigualdad social extrema , desde la cual no es deseable ni debido lo que hoy se conoce como movilidad social ascendente. Es más, en la práctica será muy difícil por la propia configuración rígidamente jerárquica de la sociedad. Los «buenos pobres trabajan si son válidos para hacerlo o reciben socorro si no lo son» (Petit, 1997). Debían ser funcionales al orden establecido y aceptar su destino, fuera en el Antiguo Régimen o luego en el orden burgués. Lo cual, en todo caso, ni siquiera eximiría a los «buenos pobres» de las actitudes y medidas represivas de las élites en contra de ellos 12 . En cuanto a lo estrictamente religioso, Los cánones de Dort (1619), documento que estableció la doctrina oficial del calvinismo, sostiene en su Capítulo II «De la doctrina de la muerte de Cristo y de la redención de los hombres por este», la separación radical de la humanidad, por voluntad divina, en «condenados» y «elegidos». Siendo estos últimos los favoritos de la Deidad y los únicos por quienes, en realidad, habría muerto Jesús, como se señala en el apartado VIII del mencionado Capítulo II: Dios quiso que Cristo, por la sangre de Su cruz (con la que Él corroboró el Nuevo Pacto), salvase eficazmente, de entre todos los pueblos, tribus, linajes y lenguas, a todos aquellos, y únicamente a aquellos, que desde la eternidad fueron escogidos para salvación (Texto en línea. Cursivas nuestras). Esta división inexorable de la humanidad se complementará, también, a principios del siglo XVII, con una interpretación reformada de la predestinación que, se podría afirmar, tiene un 12 El «mal pobre» es una categoría general, la cual, en un contexto que moraliza las labores ma- nuales y la docilidad, identifica a todo aquel que, «pudiendo trabajar se niega a ello». Así, en dicha categoría se puede agrupar a un obrero revoltoso , a «la mendicidad (…) cada vez más asimilada a la pereza» o al «vagabundeo o el andar errando de una parte a otra» relacionado a «la delincuencia» (Petit, 1997).
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