Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

166 Libertad-Igualdad-Fraternidad I. Pero algunos humanos son más iguales que otros Diversas disciplinas académicas, desarrolladas a partir de la tradición moderna, tienden a buscar sus fundamentos en la Ilustración y, específicamente, en su vertiente gala del siglo XVIII. El ámbito de los estudios sobre la política y la propia práctica partidista o militante no escapa a lo anterior. Se asumirá a la Revolución francesa de 1789 y a lo que se ha llegado a considerar como su eslogan-proyecto de «Libertad-Igualdad-Fraternidad,» cual punto de inflexión en la historia de Occidente, y en tanto expresión de la buena Modernidad. En ese entendido, aquella tríada será reconocida como el lema de dicha Revolución y uno de los más caros frutos legados al mundo por Francia y su Iluminismo. Sin embargo, como lo destacan Antonio Baggio (2006) y Toni Domènech (1993), las promesas de libertad e igualdad han tenido expresión académica e institucional, no así la de fraternidad. Ese amor de hermanos, institucionalizado en una obligación o «ética de amor y ayuda mutua» entre parientes (Sahlins, 2011) que debería expresarse en las relaciones sociales y en la praxis política, ha quedado en una expectante segunda fila. O, en realidad, mucho más atrás. Para Baggio sería El principio olvidado de la Revolución francesa. Olvido que, nos recuerda el autor, no vale únicamente para la posteridad, sino hasta para la propia Francia revolucionaria y, consecuentemente, para su Primera República declarada en 1792 1 . Así, a la fecha, la fraternidad pareciera ser solo un buen deseo, uno que, en definitiva, no se ha expresado de manera institucionalizada y que casi no ha sido tomado en cuenta por la academia 2 . 1 Las cinco repúblicas de Francia se proclamaron en 1792, 1848, 1870, 1946 y 1958 (Price, 2016). 2 Sobre un abordaje académico de la fraternidad se puede revisar el sitio de la Red Universitaria de Estudios sobre la Fraternidad (RUEF): https://redruef.org/

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