Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

162 Estados Unidos de América por la industria cultural (hoy renombrada, y desideologizada , como «industria del entretenimiento») 132 . En cuanto al específico y fundamental factor religioso en Estados Unidos, más allá de la opinión que pueda merecer el cristianismo, el clero y los fieles de sus diferentes confesiones, la agresiva versión nacionalizada de esa creencia profesada en el país es una vuelta a la peor tradición del Antiguo Testamento . Es una actualización de ese dios sanguinario que gozaba de las masacres de paganos perpetradas por su obediente pueblo elegido. El cristianismo en esta versión nacionalista es una depravación de la mística universalista que impele a amar al prójimo e, incluso, a los enemigos, como inexorable objetivo de la vida individual y social. Esa particular nacionalización del cristianismo adecuó su contenido y espíritu a lamoral imperialista, al patriotismomilitarista, al racismo y a la avaricia. Se domesticó el mensaje de Jesús y se lo deformó al eliminar sus exigencias éticas radicales. La solidaridad se cambió por el individualismo, la hermandad universal por el imperio guerrero y las bendiciones divinas se entendieron solo como lo material. El predicador Pat Robertson interpreta esa esperanza de que la Unión conforma un gobierno teocrático planetario, con todas las conveniencias económicas de la dominación: Tenemos que prepararnos para reinar en el mundo y gobernarlo juntamente con Jesucristo. 132 La industria cultural es parte de ese discurso y, a la vez, lo refuerza. Por ejemplo, entre las muchas películas que describen el rol fundamental de Estados Unidos materializado en acciones bélicas, tómese en cuenta El día de la independencia (Roland Emmerich, 1996). En ella, la Unión une a todos los países del mundo para enfrentar una invasión extraterrestre y –con presidente héroe y la omnipresencia de diversos símbolos nacionales incluidos– derrota al enemigo... ¡li- berando al planeta un 4 de julio! ¿En qué otro lugar alguien podría escribir tal guion, conseguir financiamiento millonario y que el público replete las salas de cine al punto de recaudar US$ 85 millones en su primera semana de exhibición? Si bien, esta película no es resultado de una iniciativa estatal, es tan ideológica como la propaganda de cualquier dictadura. Justamente, el que la cuantiosa producción televisiva y cinematográfica con mensajes nacionalistas sea privada y no estatal, refleja el arraigo popular de esa ideología (incluso, obviando los estrechos lazos entre el Pentágono y Hollywood). Respecto al cine, en tanto medio de difusión global de tales ideas, no es un dato que pueda pasarse por alto que la mayoría de las cintas exhibidas en el planeta (salvo en India) sea de origen estadounidense.

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