Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

160 Estados Unidos de América IX. «¿Quién es su Dios?» Durante su historia, Estados Unidos logró sintetizar en una estructura ideológica aspectos que a primera vista son contradictorios: el cristianismo, el nacionalismo imperialista, el afán de lucro y el liberalismo (desde los ochenta del siglo pasado ya en su fase neoliberal). Esa arraigada síntesis ha tenido directa consecuencia en su política exterior y, por ende, ha afectado al resto del mundo. Las citas y los hechos aquí presentados hablan por sí mismos. No se pueden minimizar ni desvirtuar esas palabras y esos acontecimientos aludiendo a la subjetividad del autor de este libro. Si no se tomara en cuenta la vigencia y fuerza de dicha estructura ideológica, las extravagantes expresiones de tan diversos personajes y las acciones de diferentes gobiernos aquí presentadas serían meros testimonios de una minoría de fanáticos. En cualquier otro país –y uno está tentado de añadir con toda propiedad la palabra «normal»–, este tipo de declaraciones sepultarían la carrera de cualquier figura pública. Darían lugar a la desconfianza en quienes los emiten o hasta su total descrédito. No así en Estados Unidos. Allí son estándares, son parte de su cultura, son «verdades evidentes». Es más, acerca del tenor de las citas aquí presentadas, en cierto momento de la escritura del texto se pensó destacar algunas frases y conceptos con cursivas. No obstante, al final se desistió al percatarse de que hubieran quedado en cursivas gran parte de los textos de casi todas las citas. En un país democrático, pacífico y respetuoso de las leyes internacionales sería esperable un rechazo ciudadano generalizado a una política exterior imperialista criminal y una enérgica condena de la opinión pública a sus impulsores y ejecutores. No en Estados Unidos. Allí, esos personajes han sido y son considerados patriotas

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