Imperios liberales: Estados Unidos y Francia
157 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia y resguardados por la fuerza. Su excluyente y agresivo proyecto imperial no puede ni debe ser tolerado. En Chile, el gobierno «socialista» de Ricardo Lagos, a pesar de las lecciones de la historia y hasta de los reparos lógicos, se empeñó tozudamente en firmar un tratado de libre comercio con Washington, incluso en el momento en que este peligró cuando Lagos se negó a apoyar la guerra ilegal en Irak de Bush hijo 127 . El economicismo concertacionista asumió en su momento, y hasta hoy lo asume la mayoría del país, que los tratados de libre comercio son fines y no medios. De hecho, el acuerdo se aprobó sin ningún debate nacional y ni siquiera tras una campaña de información desde el Estado 128 . A nivel de las élites políticas y económicas chilenas y de la mayoría de los medios de comunicación, lo único que se escuchó fueron declaraciones exitistas y de un mediocre chovinismo orgulloso de nuestra condición de elegidos del Imperio, lo cual, además, por si no fuera suficientemente patético, causó la felicidad de muchos al evidenciarse así nuestra superioridad en comparación con los vecinos no escogidos. Esa actitud se puede describir recurriendo a la tradición latifundista nacional: al inquilino no le cabía el corazón en el pecho de orgullo porque su patrón mostró cierta complicidad con él frente al resto de los peones. Más allá del análisis de las posibilidades reales que tal acuerdo haya abierto al país, cabe preguntarse acerca de la conveniencia de asociarse con quien, de manera flagrante, ha violado durante toda su historia la ley internacional. Con quien tiene el poder militar, económico y político para quedar impune sean cuales sean sus actos y obligar a países como Chile a acatar su voluntad. Tómense en cuenta solo dos precedentes: Washington se negó a pagar las reparaciones a 127 La Casa Blanca presionó a La Moneda, condicionando la firma, pero Lagos no transigió y el tratado se refrendó de todas maneras. 128 Cabe señalar que firmar tratados de libre comercio no fue un afán singular del presidente Lagos ni de la Concertación; basta recordar la reciente aprobación del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TPP11) por el gobierno «izquierdista» de Gabriel Boric. En esta ocasión tampoco se contó con una campaña de información ni con un debate generalizado.
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