Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
155 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia su «destino manifiesto», ha sido siempre evidente y público. Su franqueza para proclamar a través de los años sus propósitos, raya en lo insólito. Repásense, por ejemplo, las citas que aquí se han expuesto. Solo hace falta ser medianamente informado y perspicaz en grado mínimo para reconocer sus intenciones imperialistas, colonialistas y neocolonialistas 125 . En tal sentido, la doctrina Monroe fue integrada a la perspectiva del «destino manifiesto» sin problemas. Casi un siglo después de la declaración de dicho presidente, desde río Grande al Sur del hemisferio, se seguía considerado el coto privado de Washington. Ese afán, en las propias palabras de Monroe, era parte de una «política establecida a largo plazo» y no en tanto una cuestión circunstancial para desalentar las pretensiones de la Santa Alianza en 1823. De hecho, su doctrina fue parte de los argumentos esgrimidos por el Congreso en 1920, para no ingresar a la Sociedad de las Naciones y evitar ver objetadas sus pretensiones y acciones en Latinoamérica: Los Estados Unidos no someterán al arbitraje o a la investigación de la Asamblea, o del Consejo de la Sociedad de Naciones (…), ninguna cuestión que, a su juicio, dependa o esté en relación con su política establecida a largo plazo y comúnmente conocida con el nombre de «doctrina de Monroe»; esta doctrina no puede ser interpretada más que por los Estados Unidos. En pleno 2023 y bajo el gobierno demócrata de Joe Biden, la general Laura Richardson, jefa del Comando Sur dependiente del Departamento de Defensa de Estados Unidos (y militarmente a cargo de su «patio trasero» con excepción de México), definió a los recursos naturales de Latinoamérica como una cuestión de su «seguridad nacional». Luego de referirse a las «tierras poco comunes» [tierras raras] y al «litio, que hoy día es necesario para la tecnología», 125 Coherente o complementaria con esa política fue la conclusión de las iglesias protestantes/ reformadas de la Unión reunidas en el Congreso Misionero de Panamá en 1916: como Latinoamé- rica fue colonizada por el catolicismo es una tierra pagana e idólatra, por lo cual es urgente enviar misioneros para cristianizarla . Traer a colación este recuerdo no implica desconocer el aporte liberador (terrenal y espiritual) de diversos pastores, teólogos y laicos estadounidenses en América Latina del siglo XIX a la fecha.
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