Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
151 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia «Golfo de México» como «Golfo de América». Suele olvidarse que las diferencias de Trump con otros presidentes estadounidenses son, por así decirlo, de grado y no de naturaleza 120 . Avanzado el siglo XIX la llamada doctrina Monroe –cuyo nombre se debe al mandatario para quien a mayor expansión mayor felicidad de su nación y que era dueño de esclavos–, pasó a ser un sobrentendido y la esencia de la política exterior de Washington hacia sus vecinos del Sur. Por más que, se nos ha repetido majaderamente, estaba dirigida a las antes citadas potencias europeas. En el mensaje presidencial de 1823 se invitaba a aquellas a no intervenir en el que de ahora en más sería su coto privado . En ese «principio», decía sin tapujos Monroe, estaban «implicados los derechos e intereses de Estados Unidos». La alocución se adornaba con el apoyo a la libertad y autogobierno de los latinoamericanos, junto con loas al suyo propio por ser un sistema «bajo el cual hemos gozado de una felicidad sin ejemplo» 121 . Esas formalidades no alcanzaban a opacar el que Monroe sostuviera que su doctrina buscaba la protección de los «derechos» de su nación «consagrada». Esta explícita declaración sobre una relación mística entre la doctrina y el país se encuentra también en las afirmaciones de Mary Baker Eddy, fundadora de la Iglesia de la ciencia cristiana: «Creo estrictamente en la doctrina Monroe, en nuestra Constitución y en las leyes de Dios». Se sabe que en Estados Unidos la política y la religión conforman una férrea unidad. Esos derechos sobre Latinoamérica no se ponían en duda, tanto por contar Estados Unidos con el apoyo divino, como por su 120 El cineasta francés Luc Besson critica la megalomanía «americana» a propósito del auge actual del cine de «superhéroes» hollywoodense: «Lo que más me molesta es que siempre se utiliza para mostrar la supremacía de [Estados Unidos de] América y demostrar lo grandes que son. Pero ¿qué país del mundo tendría el valor de llamar a una película ‘Capitán Brasil’ o ‘Capitán Francia’? ¡Ninguno! Nos avergonzaríamos y diríamos: ‘No, venga, no podemos hacer eso’. Pero aquí pueden llamarlo ‘Capitán América’ y todo el mundo piensa que es normal. Yo no estoy aquí para hacer propaganda, sino para contar una historia». 121 Cabe señalar que Gran Bretaña consideró la doctrina Monroe una oportunidad para eliminar cualquier competencia europea, pues en sus manos había quedado gran parte del comercio y la financiación de las nuevas repúblicas latinoamericanas. El poder naval británico avaló las preten- siones estadounidenses antes de que se transformara en una potencia.
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