Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

150 Estados Unidos de América VIII. El imperio y su «patio trasero» El imperialismo, como aquí se ha expuesto, es parte de la cultura y de la política de la Unión norteamericana. Ha sido un mecanismo fundamental para sostener el estilo de vida de ese país excepcional y peculiarmente bondadoso. Se hace manifiesto, entonces, a qué responde su actitud hacia las naciones ordinarias de América Latina... Pobres, «tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos» 119 . El «patio trasero» de la Unión parece estar en un riesgo siempre latente de sufrir presiones, intervenciones clandestinas, invasiones, ataques preventivos, ser uno de los escenarios de la guerra contra el terrorismo o contra el narcotráfico, firmar tratados de libre comercio o seguir realizando ajustes estructurales y privatizaciones (a pesar de que vale la pena preguntar qué tanto dejaron los gobiernos neoliberales para ajustar o vender). En fin, de cualquier modo y como durante toda su existencia, las naciones latinoamericanas siguen, expectantes, la política exterior del vecino Imperio liberal del Norte. Históricamente, la región ha estado sujeta a presiones de todo tipo por parte de diferentes inquilinos de la Casa Blanca (como antes lo estuvo de las potencias europeas). Mas, los «americanos» dieron comienzo oficial a su afán de dominio continental, cuando el presidente James Monroe le aclaró, en 1823, a la Santa Alianza europea –conformada por las monarquías absolutistas y reaccionarias de Prusia, Rusia y Austria–, que América era para los «americanos». Lo lamentable es que se suele entender de modo equivocado o al menos incompleto la advertencia de dicho mandatario, pues los estadounidenses se apropiaron de la palabra que nombra al continente para designar como «América» a su propio país. Solo ellos son los «americanos» o, al menos, los únicos que en realidad valen… De ahí que haya un solo paso al afán de Donald Trump de renombrar el 119 Parafraseo del aforismo del intelectual mexicano Nemesio García Naranjo: «Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos».

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