Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

146 Estados Unidos de América Posteriormente, en los ochenta del siglo pasado, Jimmy Carter, a quien se le recuerda como pacifista, amenazaba con una reacción militar a cualquier país que intentara «controlar el Golfo Pérsico», pues ello «será percibido como un ataque a Estados Unidos». Tampoco debe olvidarse que, con votos demócratas, se emprendieron y financiaron las guerras legales e ilegales de Bush padre y las de su hijo. Ya en este siglo, ténganse en cuenta las declaraciones mili- taristas del demócrata Barack Obama –publicitado como supuesto recambio o giro político estadounidense por ser demócrata, relati- vamente joven y mulato – cuando era candidato a su primer período presidencial. En ese contexto afirmó su proyecto de construir un «ejército del siglo XXI y una cooperación tan poderosa como la alian- za anticomunista que ganó la Guerra Fría, con el objetivo de perma- necer a la ofensiva en todas partes». La política exterior multilateral de Clinton o la que llevó adelante Obama, en el fondo o en sus resul- tados, no fueron diferentes a la unilateral de Bush hijo. En términos de políticas directamente en conflicto con los derechos humanos, Barack Obama nombró a Stanley McChrystal comandante en jefe de las fuerzas armadas estadounidenses de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y en Afganistán. McChrystal –además de ser un neoconservador entusiasta de las políticas de Bush hijo– estuvo encargado de las operaciones de «contrainsurgencia» en Irak, Afganistán y Pakistán, que implicaron asesinatos extrajudiciales, torturas, ataque a civiles y entrenamiento de paramilitares 114 . Además, Obama –¡premio Nobel de la Paz 2009!–, en medio de una prolongada crisis económica que aumentaba día a día la cesantía y pobreza entre sus compatriotas, no dudó durante su primer período, en acrecentar todavía más el 114 Sobre la postura del Partido Demócrata ante los derechos humanos, considérese igualmente su apoyo a la inserción pública en política del teniente general (R) Ricardo Sánchez: a fines del 2007 fue elegido por el Partido para replicar uno de los discursos radiales semanales del presidente Bush. El punto es que Sánchez estaba al mando de la cárcel de Abu Ghraib en Irak al momento de ocurrir abusos y tormentos contra los detenidos. Según Human Rights Watch, a pesar de estar en conocimiento de aquellos hechos, «no intervino para impedir que los soldados bajo su mando directo cometieran crímenes de guerra y torturas».

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