Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
140 Estados Unidos de América Innumerables voces han sido absolutamente francas para exponer el objetivo y carácter de la política exterior de Washington a través del tiempo. Un caso de tantos fue George Kennen, exconsejero del Departamento de Estado y asesor del presidente demócrata Harry Truman. En 1948 dicho funcionario expuso en un documento, en su momento confidencial, lo que puede considerarse un excelente resumen de la perspectiva que por años ha tenido la élite política y económica del país, de hecho, públicamente: Los Estados Unidos poseen el 50 % de la riqueza del mundo, pero solo el 6% de su población… En tales condiciones es imposible evitar que la gente nos envidie. Nuestra auténtica tarea consiste en mantener esta posición de disparidad sin detrimento de nuestra seguridad nacional. Para lograrlo, tendremos que desprendernos de sentimentalismos y tonterías. Hemos de dejarnos de objetivos vagos y poco realistas como los derechos humanos, la mejora de los niveles de vida y la democratización. Nunca ha sido un misterio la ligazón entre los intereses económicos de las élites y de las grandes empresas privadas de la Unión con la política exterior militarista de sus gobiernos. Cuando esa política entra en acción muchas veces se la ha explicado y justificado bajo el argumento de proteger intereses estadounidenses, defender el libre comercio y velar por la seguridad nacional y del mundo 106 . 106 Aunque también esas metas se tercerizan : para la década del cincuenta del siglo XX las compa- ñías petroleras estadounidenses veían en Israel un aliado que reforzaría indirectamente su control del petróleo del Medio Oriente. Lo que en definitiva ocurrirá luego de la llamada Guerra de los Seis Días, en 1967, cuando comience la segunda colonización de Palestina con la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. En adelante, Washington, sea quien sea que ocupe la Casa Blanca, asumirá su rol de «patrocinador número uno de Israel» y, en consecuencia, considerará la liberación de Palestina como una amenaza para su acceso al petróleo y sus ambiciones geopolíticas en el área. Se entiende, entonces, que, como expone un informe de la Universidad de Brown, Tel Aviv sea «el mayor receptor de ayuda militar estadounidense en la historia, con 251.200 millones de dólares ajustados a la inflación desde 1959». Los hechos le han dado la razón a Gilad Atzmon, músico y escritor israelí, cuando afirma: «Israel funciona como un megalómano y violento gueto judío, motivado por un fanatismo homicida que utiliza como herramientas la letal tecnología yanqui».
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