Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
139 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia complejo militar-industrial y el tradicional imperialismo nacional. Por una parte, como dijo con pasmosa sinceridad John Abizaid, excomandante general del Comando Central (CENTCOM), explicando el ataque estadounidense a Irak: «Por supuesto que es por el petróleo, realmente no podemos negar eso». Para Estados Unidos, continuó el exuniformado, el «mundo árabe [es] como una colección de grandes estaciones de servicio» que debe mantener «los surtidores abiertos» y «los precios bajos». A su vez, la Casa Blanca estaba llevando adelante el proyecto de moldear el Medio Oriente según el plan del «caos constructor». Este proyecto de los neoconservadores buscaba debilitar y dividir en pequeñas naciones a los países de la región, a fin de ponerlos más fácilmente al servicio de sus objetivos estratégicos, políticos y económicos 104 . La corrupta y millonaria confabulación de la administración de George W. Bush con el sector privado a propósito de la invasión y posterior ocupación de Irak, asignó arbitrariamente contratos por millones de dólares para la «reconstrucción» a empresas de los países de la coalición encabezada por la Casa Blanca; y, en especial, a compañías nacionales ligadas a la administración Bush. Ello, quizás, fue una radicalización de la influencia del complejo militar- industrial y del histórico espíritu imperialista estadounidense. Pero es del todo incorrecto calificar de excepcionales sus mentiras y su criminal beligerancia. Sencillamente, fue otra muestra de esa arraigada alianza entre negocios y política exterior. O, en realidad, la existencia de una política exterior militarizada de los negocios 105 . 104 La experiencia de las ocupaciones de Afganistán e Irak y la desastrosa invasión de Israel al Líba- no en 2006, demostraron que dicha política es más caos que construcción y lo absurdo e ineficaz –además de inmoral– de pretender paz y seguridad a través de un continuo ejercicio de la violen- cia. No obstante, la estrategia sigue en pie como atestiguan la intervención de Washington en la guerra civil de Siria y el reciente ataque israelí a Irán con apoyo político y material estadounidense. 105 Esta política ha tenido expresiones tan burdas que han sido dignas de una parodia, tal como lo ejemplifica Albert Jacquard: «el desembarco de las tropas estadounidenses en Somalia, en 1992, enlazó con la hora del prime time de la televisión de Estados Unidos (...) Los soldados no luchaban verdaderamente para establecer el orden en un país destrozado, sino para mejorar los ingresos pu- blicitarios de cadenas de televisión. Los generales estaban efectivamente a las órdenes del dinero. El integrismo económico alcanzó ese día una cumbre». Hoy, otro capítulo digno de una parodia se tiene en la preocupación de Trump por darles a los gazatíes «la oportunidad de ser felices, estar seguros y ser libres» (tuit personal @realDonaldTrump, 06.02.25): su idea es desarrollar un gran negocio inmobiliario en dicho territorio… una vez que se expulse o se traslade a los palestinos. En este caso, tampoco se puede obviar que este singular humanitarismo pueda estar relacionado a las reservas de gas natural frente a las costas de Gaza.
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