Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
133 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia eran los siguientes: por los escalpos de varón, desde doce años para arriba, 100 libras esterlinas de nuevo cuño; por cada hombre apresado, 105 libras; por cada mujer y cada niño, 55 libras; ¡por cada escalpo de mujer o niño, 50 libras! Con el tiempo, esa desigualdad interna se expresaría de manera menos sanguinaria. Para citar un caso contemporáneo, desde la administración de Ronald Reagan (1981-1989) se viene destruyendo el legado del socialdemócrata «nuevo trato» al recortar de modo drástico el gasto social. Del mismo modo, se han rebajado los impuestos a los multimillonarios y, con posterioridad, se ha impulsado un tipo de libre comercio favorecedor de las grandes empresas y grupos financieros, en desmedro de las clases medias y bajas. Más recientemente, los tratados de libre comercio, firmados por gobiernos demócratas y republicanos, acrecentaron la cesantía y afectaron de forma negativa a sectores de la industria nacional 93 . Ahora bien, por extraño que parezca, esa evolución desde el liberalismo –que algunos llaman socio-liberalismo, en el caso de las políticas del Partido Demócrata desde fines del siglo XX– al neoliberalismo, no ha resentido las expectativas populares estadounidenses hacia el proyecto desarrollado a partir del iluminismo británico de raíz puritana. En tal sentido, el American dream (sueño estadounidense) en su expresión y contexto neoliberal sigue siendo sentido como propio y posible por una mayoría 94 . A la luz de esa radicalización de la exclusión, cuando se analiza con rigor la «civilización» ofrecida hoy por Estados Unidos al mundo, sus fundamentos y desarrollo; aparece su peligrosa singularidad. Al mismo tiempo, queda al descubierto el verdadero 93 Las consecuencias socioeconómicas de tales políticas le dieron a Donald Trump la justificación para su Make America great again (hagamos a Estados Unidos grande de nuevo): culpó de los problemas a los demócratas y obtuvo así el voto del «hombre blanco enojado» y de los « redneck » («cuello rojo»: referencia despectiva a blancos pobres del interior del país) afectados por los bajos ingresos o por la cesantía. 94 La crisis financiera subprime de 2008 dio lugar en la Unión a duras críticas al neoliberalismo, pero pasada la tormenta el sistema no sufrió mayores cambios ni se castigó a los culpables. Y, en un giro típicamente neoliberal, se privatizaron las ganancias y se socializaron las pérdidas: la gente común perdió sus casas, cayó en la quiebra y el Estado rescató a los bancos con miles de millones de dólares de los impuestos de la ciudadanía.
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