Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

130 Estados Unidos de América por y para la alta burguesía. Ese proceso europeo se replicará de igual manera en el período colonial y luego en el republicano 89 . Así las cosas, se quiere introducir aquí una duda razonable acerca de la caracterización sociopolítica de la Unión norteamericana como una nación en esencia inclusiva y de pequeños burgueses pro- pietarios, imagen que ha sido y es una idea-fuerza ampliamente com- partida por su población y que se resume en el American dream (sue- ño estadounidense): el país es una tierra de libertad y oportunidades donde cualquiera que se lo proponga y se esfuerce puede prosperar 90 . Por cierto, sí es posible identificar durante el período colo- nial una relativa extensión de la pequeña y mediana propiedad y, por ende, de la ciudadanía o derechos políticos plenos (derecho a votar y ser votado) ligada al patrimonio… para los varones blancos . En el norte esos fueron los casos de Nueva York, Nueva Inglaterra y Pennsylvania; pero no ocurrió lo mismo en el sur, donde, desde el principio de su colonización, se estructuró el latifundio aristocrático en que una reducida élite concentraba la propiedad, la riqueza mo- netaria y el poder político. Sin embargo, para mediados del siglo XIX quedó definitivamente en el pasado esa relativa extensión transversal de la propiedad a causa de la especulación de tierras. La consiguiente subida de los precios dejó sin posibilidades de acceso a la pequeña burguesía y ni hablar de la clase trabajadora, es decir, de la mayoría 91 . Lo exclusivo y excluyente del sistema social, económico y político determinaron el funcionamiento de las colonias y de lo que llegará a ser la república. Por una parte, la primera etapa del despojo 89 La ampliación del proyecto burgués ilustrado se dará, en la práctica, lentamente y no pocas veces de manera cruenta, a partir de la organización y lucha de los grupos subalternos. Asimismo, las élites les harán concesiones –que no pondrán en cuestión ni en peligro el statu quo – para sor- tear crisis políticas, sociales o económicas. 90 A partir de lo expuesto hasta ahora se podrá entender el carácter materialista de «el sueño esta- dounidense», si bien es cierto que no se puede ignorar que, efectivamente, en el contexto del lento proceso de la decadencia del feudalismo, la riqueza permitía liberarse de las cadenas (ideológicas, valóricas y materiales) de la tradición. 91 En algunos casos, como en Nueva Inglaterra, la especulación de tierras ya se dio a fines del siglo XVIII: la Compañía de Ohio, que reunía a los especuladores del Estado, adquirió un millón y medio de acres (más de seis mil kilómetros cuadrados) a menos de diez céntimos cada una… negociado en el que participaron muchos congresistas.

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