Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
126 Estados Unidos de América primero de las colonias y luego de la Unión. Justificaciones que, en el momento de su elaboración y difusión, se han ido aceptando sin debate alguno. Se ha afirmado sucesivamente, señala Durham, que a la llegada de los colonos no había «indios»; que estos «salvajes» necesitaban de Estados Unidos; que todos los «indios» murieron; y, por último, que los «indios» están contentos con la actual situación o no son ya los verdaderos «indios». Lospueblos indígenashansidoy continúansiendo«invisibles» a los ojos del racismo y supremacismo blanco estadounidense. Ayer se los exterminó y se les quitaron sus tierras, hoy se los hace desaparecer como personas pertenecientes a un pueblo indígena y se hacen desaparecer sus culturas 85 . Las acciones de la Unión contra los pueblos indígenas de Norteamérica dan cuenta de una obviedad que a veces su ciudadanía y hasta sus académicos no reconocen: el carácter colonial del país. En otras palabras, lo que aquí se ha expresado como un imperio liberal. Un colonialismo que no comienza en la fase expansiva fuera del continente americano. Tal como expresó, en 1901, el historiador Frederick Jackson Turner: Nuestro sistema colonial no comenzó con la guerra hispano- estadounidense [1898]; Estados Unidos había tenido una historia y una política coloniales desde el comienzo de la República, pero han sido ocultadas por frases como «migración interestatal» y «organización territorial». El «colonialismo de asentamiento» del que habla la historiadora Roxanne Dunbar-Ortiz, cuando se convierte en una política requiere de otra política sistemática: lo que hoy se conoce 85 Un ejemplo entre tantos de esa invisibilización y total falta de consideración por los indígenas es el monumento del monte Rushmore, que homenajea a cuatro presidentes en tierras usurpadas a los lakota, quienes las perdieron porque se desconocieron los términos del Tratado de Fort Lara- mie de 1868. El nombre original del monte es T ȟ u ŋ kášila Šákpe (Los Seis Abuelos) y se ubica en Páha Sapá (Colinas negras), tierra sagrada para los Očhéthi Šakówi ŋ , la Gran Nación Sioux. Por si no fuera suficiente, los homenajeados son un dueño de esclavos que despreciaba a los indígenas (Washington); un esclavista, imperialista y racista (Jefferson); un imperialista quien quitó tierras a los indígenas y los prefería muertos (Theodore Roosevelt); y un segregacionista que firmó la orden del mayor ajusticiamiento de la historia del país para ahorcar a 38 dakotas sioux (Lincoln).
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