Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
125 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia Maldito sea cualquier hombre que simpatice con los indios (…) Maten y quiten el cuero cabelludo, a grandes y pequeños; las liendres se hacen piojos 84 . Con el tiempo, las estrategias de expolio tomaron formas legales (aunque espurias) en vez de militares. A pesar de que se mantenía el mismo espíritu racista y genocida, como se puede constatar en las palabras de Theodore Roosevelt, republicano que llegaría a ocupar la Casa Blanca: «No me atrevo a pensar que los únicos buenos indios sean los indios muertos, pero creo que nueve de cada diez lo son». Sus afirmaciones se enmarcan en una política racista y de asimilación forzosa que, como ya se dijo, vino a reemplazar a los asesinatos masivos sistemáticos de los siglos XVIII y XIX (a los que deben sumarse los de la época colonial). Bajo la presidencia de Roosevelt el robo de tierras indígenas continuaría, ahora bajo un buen pretexto de carácter conservacionista: fundar parques y monumentos nacionales por medio de la Ley de Asignación General. En 1901, en su primer mensaje al Congreso, el presidente no dejó dudas de sus objetivos de fondo al referirse a dicha Ley como «una poderosa máquina pulverizadora para romper la masa tribal». Ese deshonor que acusara Helen Hunt Jackson lleva vigente casi dos centurias y media materializado en racismo, segregación, desplazamientos forzados, asesinatos masivos, expolios de tierras y tratados violados. Es más, esa verdadera tradición estadounidense de desconocer acuerdos formales firmados con los pueblos indígenas, finalmente, se legalizó en 1903 cuando la Corte Suprema habilitó a la ley federal y al Congreso a derogarlos. A fines del siglo XX, el artista y activista cherokee Jimmie Durham, hablaba de la «narración maestra» de Estados Unidos sobre sí mismo y los pueblos indígenas. Tal mezcla de una historia oficial con los mitos racistas de la cultura nacional, junto con invisibilizar a los nativos, ha constituido una serie de sucesivas justificaciones falaces de las conductas fruto del racismo y el supremacismo blanco , 84 En el caso de Wounded Knee, el presidente republicano Benjamin Harrison concedió medallas de honor a las tropas participantes.
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