Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

124 Estados Unidos de América Un segundo ejemplo de una feroz expresión de violencia racista contra pueblos indígenas tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XIX. Se llevó a cabo otro genocidio a partir de la usurpación de California a México por parte de Estados Unidos y de la llamada Fiebre del Oro. En 1851 Peter Burnett, primer gobernador de California y miembro del Partido Demócrata fue explícito acerca de la meta de aniquilar a los nativos: «Se continuará librando una guerra de exterminio entre las dos razas hasta que la raza india se extinga». El genocidio californiano incluyó esclavización, venta de niños, violaciones y desplazamiento de poblaciones. Finalmente, el hambre, los trabajos forzados y el asesinato a manos de agentes estatales y de privados con aval del Estado dio por resultado la matanza de aproximadamente el 90% de la población indígena. De unas 150 mil personas, para 1900 sobrevivían unas 15 mil: Eso es lo que fue, un genocidio. No hay otra manera de describirlo. Y esa es la forma en que debe escribirse en los libros de historia 83 . Al revisar este tipo de sucesos a través del tiempo, queda claro que no exageró la poetisa y escritora Helen Hunt Jackson cuando, con ocasión de los cien años de la república estadounidense, habló de Una centuria de deshonor para referirse al (mal)trato dado por Estados Unidos a los pueblos indígenas. Lo que se puede constatar, una vez más, en la historiografía oficial del siglo XIX que utilizaba la palabra «batallas» para referirse a masacres de ancianos, mujeres y niños. Entre las matanzas más conocidas están las de Sand Creek, en 1864, contra los cheyenne, y la de Wounded Knee, en 1890, contra los dakota. Puntualmente, la primera fue perpetrada por el Cuerpo de Voluntarios de Colorado, pero estaba al mando John Chivington, coronel del Ejército de la Unión… y pastor metodista. Su arenga a sus tropas antes del ataque deja en evidencia la perspectiva estatal y la del cristianismo estadounidense acerca de los indígenas: 83 Parte del discurso que Gavin Newsom, gobernador de California, dirigió en 2019 a líderes triba- les para disculparse oficialmente por los hechos descritos.

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