Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
119 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia como lo son el racismo y la segregación en Estados Unidos. No es un dato menor que durante los sesenta y los setenta se diera el white flight (huida de blancos), a raíz de la implementación de políticas de integración, fruto de las movilizaciones negras , para combatir la histórica segregación racial urbana: en numerosas ciudades se dieron migraciones masivas de las comunidades blancas hacia los suburbios para preservar la homogeneidad racial de sus barrios. Es más, las últimas leyes de algunos Estados contra los matrimonios interraciales se derogaron en una fecha tan tardía como la década del setenta del siglo pasado. Así las cosas, no es posible extrañarse de que en 2013 surgiera el movimiento Black Lives Matter (la vida de los negros importa) a raíz de los numerosos asesinatos y agresiones policiales a personas negras en diversos Estados. Al tenor de los hechos, se puede ver que esos «hombres» de la Declaración de Independencia , como era evidente para la tradición republicana liberal, nunca se entendieron de modo genérico. Jamás se pretendió hacer referencia a todos los miembros de la especie humana; o al menos, no a todos ellos en sentido pleno. Hasta hace poco tiempo los integrantes legítimos del pacto social de la Unión solo fueron sus ciudadanos blancos , de cultura anglosajona y de religión reformada o protestante. Esa era la connotación tácita de considerarse una «república blanca», y un principio básico de exclusión que no ha quedado en el pasado. En todo caso, según las circunstancias, a través del tiempo la definición de «hombre» y «ciudadano» han sido ampliadas y oscurecidas . Con todo, a la fecha no pocos estadounidenses sintetizan los requisitos para ser miembro de derecho de su pacto social y político: blanco , anglosajón y protestante (WASP, por las palabras en inglés) 77 . 77 La condición y los valores WASP eran defendidos de modo explícito por el Ku Klux Klan, organi- zación terrorista y puritana fundamentalista. Mas, no puede obviarse que hoy una parte no menor de la ciudadanía estadounidense blanca –que no forma parte de ninguna sociedad secreta, violenta y criminal– cree en esa condición y promueve sus (anti)valores asociados. A luz de la historia del país no se estima aquí que durante la primera administración Trump se haya dado un resurgi- miento del racismo, sencillamente la llegada al poder y discurso de aquel dio pie a que esos grupos perdieran el pudor de expresar su odio en público. Cuando esto se escribe ya hemos sido testigos de la caza de latinos y se está a la expectativa de si seguirá escalando el racismo institucionalizado y el de la ciudadanía blanca .
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