Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

110 Estados Unidos de América Estados Unidos debe jugar su papel en anunciar una nueva era de paz (…) tenemos obligaciones que cumplir para nosotros mismos, nuestra nación, y el mundo 64 . Entre algunos casos citables de esa irrestricta fe en su bondad y consecuente superioridad moral, se puede recordar que, en 1846 congresistas norteños demócratas y whigs, intentaron infructuosamente aprobar una enmienda para establecer la prohibición de la esclavitud en los territorios mexicanos. Los mismos que serían anexados en 1848 a raíz de una guerra de explícito carácter expansionista… y en los cuales la raza inferior y moralmente depravada de los mexicanos ya había declarado ilegal la esclavitud en 1821 65 . Luego, a principios del siglo XX, y también en relación con México, se tiene el caso del periodista John Turner y su enérgica denuncia de la larga tiranía de Porfirio Díaz en México (1877-1880 y 1884-1911). El autor exponía los nexos del dictador con la Unión y el apoyo que le brindaba su gobierno, los medios de comunicación y sus grandes capitalistas. Sin embargo, al mismo tiempo, afirmaba convencido que «de todas las naciones, la norteamericana [Estados Unidos], es la única con virtud y capacidad suficientes» para ayudar a sus vecinos del Sur. Otra muestra de esa irrestricta fe en la bondad y consecuente superioridad moral se encuentra a comienzos del siglo XXI en la lucha de Washington contra al-Qaeda . John Kiriakou, agente de la CIA, formaba parte del equipo a cargo del secuestro y tortura de Abu Zubaydah, miembro de alto rango de dicha organización. Si 64 Las contradicciones en la Unión respecto de su estándar moral se pueden graficar en dos ejem- plos: a fines del siglo XIX, el variopinto movimiento contra la colonización de Filipinas se oponía a la violación de los principios democráticos del consentimiento de los gobernados sin nunca haberlo hecho por los pueblos nativos en su propio territorio; y el propio Obama, junto con hablar de «una nueva era de paz», aumentó el presupuesto militar estadounidense por encima de los US$ 800 mil millones. 65 Respecto de la visión sobre los mexicanos, Stephen F. Austin, el «padre» de Texas, describía y justificaba el conflicto armado entre los anglosajones de dicho territorio y México, al entenderla como «una guerra de los principios bárbaros y despóticos, hecha por el mestizo hispano-indio y la raza negra, contra la civilización y la raza anglonorteamericana».

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