Imperios liberales. Estados Unidos y Francia
108 Estados Unidos de América manifestar su muy singular decencia, por medio de desfachatadas presiones e intervenciones o derechamente de manera sanguinaria. No obstante, la visión respecto de su propia superioridad moral los autojustifica y les da inmunidad. Se reitera que incluso los en verdad nobles objetivos de política exterior, no pocas veces se han llevado a cabo por medios intervencionistas y cruentos. Por lo que la nobleza de ciertas metas, una vez más se señala, les da igual a sus víctimas 61 . Una mayoría ciudadana ha legitimado a través de la historia los crímenes y el atropello al Derecho Internacional de sus gobiernos, a la sombra de un supuesto derecho u obligación , en tanto nación peculiarmente bondadosa. Condición que los sitúa en la cima de la superioridad moral. De ahí se explica que, en pleno siglo XXI, Mitt Romney, exgobernador de Massachusetts y excandidato presidencial republicano, haya afirmado tajante que si llegaba a la Casa Blanca: «Nunca, jamás, pediré perdón en nombre de Estados Unidos». Romney (junto con atacar a Barak Obama) confirmó en sus palabras que un pueblo superior no debe rebajarse disculpándose... ¡Menos cuando, desde su peculiar bondad, no habría motivo alguno para hacerlo! En esa línea Condoleezza Rice, secretaria de Estado de Bush hijo, en 2008 justificó su agresiva política exterior aduciendo a un deber y «no porque queramos hacerlo». Esas palabras acerca de que aquella política exterior es «una posición sana, la de una república y no la de un imperio», las declaraba Rice como estadounidense y no solo en su calidad de alta funcionaria de la Casa Blanca. Esas explicaciones, obviando las evidentes sospechas de populismo y mercadeo político, expresan significados y valores compartidos en el tiempo por ese pueblo. En política exterior tienen el profundo convencimiento de que, si es necesario según sus patrones, pueden saltarse u obviar algunas normas, mas, siempre tras de un fin 61 De nuevo es posible acudir al cine comercial estadounidense para encontrar un ejemplo de la ideología del país decente y noble, y cómo se la refuerza. El héroe de la película Ironman I (Jon Favreau, 2008), es un fabricante de armas que nunca dudó del buen y legítimo uso que de ellas hacía Washington. Su conflicto solo surge cuando otros usan esas armas: los enemigos de Estados Unidos quienes de por sí son malvados o los malvados quienes de por sí son enemigos de Estados Unidos... Lo cual justifica asesinarlos.
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