Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

107 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia ni su interés en las transiciones a la democracia y las libertades económicas. Es parte de una guerra ideológica global para legitimar la imposición del modelo político y económico estadounidense, junto con asegurar sus intereses y posición dominante. Valiéndose de movimientos, partidos y personas, la NED promueve, como decía Reagan, los «intereses nacionales» de Estados Unidos a nivel planetario. Dada su peculiar bondad, dicha organización nunca apoyaría a regímenes «populistas radicales» como los de Mohammed Mossadegh, Jacobo Arbenz, Salvador Allende o Evo Morales 59 . Los millones de dólares y el apoyo logístico de la NED son solo para los movimientos, partidos y líderes que están dispuestos a convertir a sus naciones en satélites de la Unión; no para quienes buscan asegurar la independencia y soberanía de sus pueblos. Andrew Natsios, director de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID, por su nombre en inglés), con una sinceridad pasmosa, declaraba en 2001 respecto a la nueva estrategia de valerse de organizaciones no gubernamentales y del financiamiento de diversas iniciativas en otras naciones: «es el instrumento más apropiado cuando la diplomacia resulta insuficiente o cuando la utilización de la fuerza militar presenta riesgos» 60 . Por supuesto que aquí se está lejos de afirmar la inexistencia de gente decente e incluso progresista en Estados Unidos. Sería absurdo e injusto sostener algo así. El problema es la caracterización estadounidense de la «decencia» individual y nacional. En general, ella se construye o se entiende al tenor de su noción de patriotismo y de su mitología sobre sí mismos. Esa definición los ha llevado a 59 El concepto «populismo radical» fue acuñado durante el gobierno de George W. Bush como parte de su estrategia para amenazar y combatir gobiernos democráticos latinoamericanos que, según sus pautas, no serían suficientemente democráticos. En otras palabras, mandatarios críticos del sistema neoliberal que buscaban librarse de la influencia de Washington para resguardar su sobe- ranía político-económica. 60 Salvador Allende fue en Chile un caso de diplomacia insuficiente y de una riesgosa agresión militar abierta. Por eso a la cooperación y financiamiento de Washington a diversos grupos opo- sitores, se sumó la intervención a través de operaciones clandestinas. Así lo expuso el propio Congreso estadounidense, en septiembre de 1975, en el llamado Informe Church : primero se intentó evitar el triunfo electoral de Allende, luego su toma del mando y, finalmente, se apoyó el golpe. Debe recordarse que tales acciones se ejercieron en contra de un país democrático y de un gobierno ganador de elecciones libres, secretas e informadas.

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