Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

105 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia Esa imposibilidad estadounidense para ver lo obvio es una verdadera tradición. Ello se puede ejemplificar en cuatro presidentes, todos cristianos y, por ende, supuestamente con una moralidad firme y superior . En primer lugar, se tiene al ya nombrado Wilson, quien fundamentó ante el Congreso la participación en la Primera Guerra Mundial para defender «los derechos y libertades de las pequeñas naciones», y respaldó luego la autodeterminación de los pueblos europeos. Sin embargo, envió de forma reiterada marines para intervenir en diversos Estados centroamericanos. Cabe recordar que este hijo de pastor presbiteriano guiaba su actuación política pacifista y de defensa de la democracia y la libertad, sustentado en su religiosidad y espíritu moralista de servicio a la humanidad 56 . En la década de los ochenta del siglo pasado, Ronald Reagan defendía la democracia apoyando en Centroamérica dictaduras criminales, y entrenando y financiando escuadrones de la muerte y guerras civiles. Luego, en 1989, George Bush padre invadió ilegalmente Panamá para cazar a Manuel Noriega, dejando un saldo de entre 3000 y 5000 personas asesinadas. Antes de dos años, a raíz de la invasión ilegal de Saddam Hussein a Kuwait, el mismo Bush denunció ese ataque como una flagrante violación del derecho internacional, obteniendo así justificación para la Primera Guerra del Golfo (1990-91). Qué decir del «renacido» a la fe George W. Bush liberando a Irak en la Segunda Guerra del Golfo (2003), matando a miles de civiles no combatientes en nombre de la democracia, la libertad y el bien de ese mismo pueblo masacrado. De hecho, el conflicto de Irak y la posterior ocupación arrojó el escalofriante saldo de alrededor de ¡un millón de muertos! 57 56 Un par de datos extras sobre Wilson: tenía por una raza inferior a los negros y en tanto rector de la Universidad de Princeton llevó adelante una política para excluirlos como estudiantes; y, ya siendo presidente, nombró secretario de Estado a Robert Lansing, quien pensaba que los negros no podían autogobernarse. 57 Las contradicciones citadas deben comprenderse también dentro de la estrategia de protección y fomento de «intereses» económicos y políticos. Ello queda en evidencia en los casos de Panamá e Irak, donde los antes amigos Noriega y Hussein son demonizados una vez que dejan de ser dóci- les/útiles (lo mismo que Osama ben Laden). La agresión a esos países dio lugar, respectivamente, a una mayor injerencia de Washington en el Canal de Panamá perdido por la negociación Torrijos- Carter y al petróleo iraquí.

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