Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

101 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia Los innegables hechos dan cuenta de que Estados Unidos es desde hace mucho tiempo un Estado criminal. La paradoja es que esos luctuosos actos entraron en contradicción, recién a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, con el discurso público de Washington y el sentimiento popular de defender la democracia, la libertad y los derechos humanos. Ello se puede constatar, por citar solo dos casos, en el movimiento contra la guerra de Vietnam y en el rechazo que despertó la participación del gobierno del republicano Richard Nixon en el golpe de Estado de 1973 en Chile. En este último caso son gráficas las palabras que Henry Kissinger, consejero de Seguridad Nacional y secretario de Estado de Nixon, le dijera a dicho mandatario: «En el período de Eisenhower [1953-1961] seríamos héroes». A través de la historia, los debates internos de los dos partidos hegemónicos respecto de la política exterior han incluido objetivos y motivaciones no siempre coincidentes. La nueva situación política y de la opinión pública desde la segunda mitad de los años sesenta, implicará que demócratas y republicanos se replanteen la fundamentación de sus intervenciones y agresiones en el exterior. Ejemplos contemporáneos son la «Responsabilidad de proteger» o la «Intervención humanitaria» de los demócratas versus el «Nuevo orden mundial» o la «doctrina de agresión positiva» de los republicanos. No obstante, muchas veces en la práctica, la cuestión se limita a los medios para lograr asegurar los llamados «intereses estadounidenses» (económicos y geopolíticos) en el mundo. La discusión de fondo o ética en el Congreso o en los medios de comunicación a propósito de esas estrategias, al final, no tiene la menor importancia ni hace ninguna diferencia para las víctimas de la política exterior de quien ocupe la Casa Blanca. Podría señalarse que los republicanos han venido siendo más directos y sinceros, mientras que los demócratas han mostrado más contradicciones o tensiones al asumir motivos humanitarios y en pro de los derechos humanos. Entonces, más allá de que a la fecha la política exterior de Washington requiera de una legitimación más cuidadosa , Estados

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