Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

100 Estados Unidos de América rrillas, ejércitos clandestinos, sabotajes, asesinatos». Mike Pompeo, político republicano y exdirector de la Agencia durante el primer gobierno de Trump, comentaba en 2019 –entre sus risas y las del público– sobre dicho organismo en la Universidad de Texas: «men- timos, engañamos y robamos (…) Teníamos hasta cursos de entre- namiento». El propio presidente Trump, durante su primer período, cuando fue encarado por un periodista sobre que Vladimir Putin era un asesino, respondió: «Aquí tenemos muchos asesinos. ¿Te crees que nuestro país es inocente?». Irónicamente, tamaña verdad enfu- reció a muchos políticos y ciudadanos del «mejor país del mundo» 50 . Entre los casos recientes de políticas criminales de Estados Unidos se pueden citar diversos ejemplos. La llamada «Escuela de las Américas», fundada en Panamá en 1946, donde se les ha enseñado a uniformados latinoamericanos técnicas de «contrainsurgencia», incluyendo clases de tortura 51 ; el tráfico de armas y drogas para apertrechar a la «Contra» nicaragüense; la descarada protección oficial al terrorista internacional Luis Posada Carriles; el secuestro y prisión ilegal en que mantienen a ciudadanos de otras naciones y la aplicación de tortura a esas personas a partir de la «Guerra contra el terrorismo» después de los atentados a las Torres Gemelas en 2001. O, desde octubre de 2023, el irrestricto y activo apoyo al genocidio –delito universal desde 1948– de Israel en Gaza, que incluye apoyo mediático, político, dinero y armas 52 . 50 Tim Weiner, ganador del Premio Pulitzer, acusó a la CIA de ineficiencia, gastos desmedidos y de mentirle a los presidentes. Sin embargo, su visión es la de un patriota que hace una crítica interna a una burocracia que ha ido contra los altos «valores estadounidenses» y ha perjudicado al país al punto de tener responsabilidad, por acción u omisión, en la muerte de sus agentes y soldados. Para Weiner las acciones de la Agencia y sus efectos en otras naciones son cuestiones secundarias. Su ceguera patriótica llega a culpar a aquella de mentir a los presidentes a pesar de exponer él mismo que aquellos no solo estaban al tanto de crímenes, sobornos, golpes de Estado y diversas acciones encubiertas… sino que, muchas veces, daban las órdenes para llevarlos a cabo. 51 En un intento de lavado de imagen, la «Escuela de las Américas» fue renombrada, en 2001, «Instituto del hemisferio occidental para la cooperación en seguridad», y trasladada a Columbus en Ohio. 52 En 1951 entró en vigor la «Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Geno- cidio» aprobada por la Asamblea General de la ONU, la cual reconoce que «el genocidio, ya sea cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra, es un delito de derecho internacional». Dado el poder de Estados Unidos, queda en vilo la posibilidad de que algunos políticos y funcionarios, partiendo por Joe Biden, sean juzgados por complicidad en el genocidio de Gaza (Art. III, letra e de la Convención).

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