Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Pigmentos y una larga tradición de pinturas rupestres – 75 la producción de pinturas, la manufactura de piedras tacitas y prácticas propias al ámbito cotidiano. De esta manera, la agregación social simplemente replica, a una escala más amplia, las prácticas y relacionalidades articuladas desde la movi- lidad residencial para la creación de estas comunidades a más amplia escala. De hecho, y como sucede en los otros sitios, la cantidad de pinturas, aunque mayor a cualquier otro sitio, es notablemente menor que la cantidad de oquedades pro- fundizadas en las rocas. Valle El Encanto, por tanto, pasa a ser un espacio de agregación social de grupos cazadores recolectores, los que construyen relaciones de integración de comunidad a un nivel mayor a la de la banda móvil. La reiterada utilización y retorno a este espacio dentro de los circuitos de movilidad residencial va cons- truyendo y cimentando este lugar como un punto central y relevante dentro de la geografía regional de los cazadores recolectores. Como ocurre con la unidad móvil, no es la práctica del arte rupestre en sí la que crea esta comunidad, sino el co-habitar en un mismo espacio que se construye a través del tiempo de manera comunal. En esta construcción, mientras las pinturas activan este espacio a partir de la acción de los pigmentos y los diseños, las piedras tacitas hacen lo mismo, siendo su constante reactivación parte del proceso de construir esta amplia co- munidad, la que se potencia en este caso por la proxémica que proponen las pie- dras tacitas y permiten el trabajo colectivo y la intervisibilidad entre los sujetos (Pino et al. 2018). Si bien todo el Valle se constituye en un espacio de agregación social, la con- centración de piedras tacitas y pinturas rupestres crean un espacio central en su interior. Este lugar se caracteriza tanto por tener los diseños más complejos en arte rupestre, la mayor cantidad de pinturas, así como la mayor concentración de piedras tacitas y los bloques con mayor cantidad de horadaciones. Ambos con- juntos mantienen relaciones de intervisibilidad e intersonoridad. Este espacio coincide con una particular formación rocosa que encajona el flujo del agua que riega esta quebrada, a la vez que hace que ésta desaparezca bajo las rocas y vuelva a aparecer más abajo (Figura 3.7). Las piedras tacitas tienen directa relación vi- sual con tal rasgo, a la vez que es en esa misma formación rocosa que se dispone el bloque más complejo de todas las pinturas rupestres. A su vez, es en torno a esa formación rocosa que se distribuyen las pinturas rupestres. Sin duda, la relevancia de este espacio se relacionó directamente con la circu- lación, aparición y desaparición del agua entre las rocas. De hecho, el grueso de pinturas y piedras tacitas se dispone, o rodeando este rasgo, o aguas abajo de esta formación rocosa. Lo mismo ocurre con el sector más intensamente ocupado en términos estratigráficos. El paso del agua por tal punto, por tanto, se constituyó

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