Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Pigmentos y una larga tradición de pinturas rupestres – 71 ante distintos tipos de problema, son causas concurrentes para entender este proceso y centrales en los procesos de reproducción social de los grupos cazado- res recolectores (Ingold 1987, Gamble 2001, Whallon 2006). Es por esta misma razón que Whallon (2006), ha propuesto que por sobre las movilidades resi- denciales y logísticas, estas comunidades presentan también una movilidad de redes ( network mobility ) orientada a la creación y mantención de lazos sociales entre diferentes grupos sociales que se relaciona con ceremonialismo y rituali- dad, así como una movilidad de información ( information mobility ) centrada en la recolección de información sobre el paisaje, recursos y otras comunidades. Para Whallon (2006), estas dos últimas se asociarían a actividades no utilitarias y separadas de los campamentos residenciales, remitiendo a estrategias de inte- gración social supracomunitarias. No obstante la relevancia de la agregación social en la vida social de los ca- zadores recolectores, los sitios donde se despliegan tales prácticas no han sido fácilmente reconocidos en el registro arqueológico. Esto se debe a la dificultad de diferenciar entre una sucesión de eventos particulares que generan un pa- limpsesto de ocupaciones, y un evento de ocupación a amplia escala producto de la fusión de grupos móviles (Conkey et al. 1980, Robinson et al. 2009). Si bien se han propuesto diferentes soluciones para el reconocimiento de este tipo de ocupaciones, hay un consenso entre lo/as investigadore/as que un recurso básico es la comparación a nivel regional con el restante registro arqueológico (Conkey et al. 1980, Robinson et al. 2009, Mc Donald and Veth 2012). A través de esta comparación deberíamos ser capaces de reconocer una mayor intensidad de las prácticas de ocupación de un lugar en relación con los restantes sitios arqueo- lógicos. Esto debería reflejarse tanto en los tamaños de los asentamientos como en las características de los conjuntos materiales (Conkey et al. 1980, Walthall y Kodldehoff 1998, Robinson et al. 2009). En la misma línea, Whallon (2006), indica que en estos sitios debería darse una mayor diversidad y complejidad en la información que se transmite entre los sujetos que ocupan estos espacios. Desde la perspectiva de los sistemas visuales, Conkey (1980) ha propuesto un conjunto de indicadores para reconocer sitios de agregación social, los que han sido posteriormente retomados por Mc Donald y Veth (2012). Estos sitios presentarían una mayor diversidad de diseños que los otros sitios de la región, algunos diseños deberían ser exclusivos a tal lugar, pero a la vez, los diseños pre- sentes en los sitios de agregación social deberían tener una dispersión espacial amplia a nivel regional (Conkey 1980, ver también Mc Donald y Veth 2012) A partir de tales propuestas y por medio del estudio de piezas óseas decoradas, Conkey (1980) contrasta positivamente la idea de Altamira como un espacio de

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