Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
66 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile relaciones que construye en el espacio conforma un elemento aglutinador que entrega identidad y particularidad a estas comunidades, siendo posible recono- cerla como una práctica de filiación que las define (sensu Mac Sweeney 2009, 2011). El mismo hecho de que esta práctica se mantenga entre los grupos ca- zadores recolectores en tiempos más tardíos y en un contexto multicultural de cohabitación con grupos agrícolas es una buena demostración de lo gravitante y el carácter identitario que el arte rupestre tiene entre estos grupos. Por sobre lo anterior, la práctica de pintar rocas se espacializa a partir de otros dos procedimientos citacionales que permiten la articulación entre imáge- nes, materias y lugares. Por una parte, la distribución de las pinturas en el espa- cio, independientemente de los diseños presentes, construye una red espacial de lugares marcados que se opone a la existencia de una serie de otros espacios sin pinturas. Esta situación, por tanto, crea una citacionalidad dentro de su paisaje, generando lugares donde las prácticas humanas intersectan con la disposición de los pigmentos sobre las rocas. Estudios etnográficos en Australia han mostrado cómo esta citacionalidad espacial de lugares articula también a través de la ora- lidad, memoria y movimiento en tanto la observación de los diseños de un sitio apelan de una u otra manera a una narrativa extendida espacialmente (Brady et al. 2016). Si bien en nuestro caso de estudio no conocemos los contenidos de las imágenes, ni cómo funciona la narratividad de ese momento, nos parece que la situación anterior es completamente aplicable, en tanto los distintos sitios están articulados a través del movimiento, la oralidad y la memoria de los grupos, por lo que es difícil pensar que los sitios y sus pinturas no se encuentren integrados e inter-citados a partir de su proceso de habitar este territorio. Por otra, diseños del arte rupestre se encuentran presentes en otros soportes materiales, como es el caso de los instrumentos de hueso (Bravo et al. 2019) (ver Figura 1.5, p. 254). Esto genera que una misma visualidad circule por distintos soportes, estableciendo nexos y relaciones entre ellos. Estas articulaciones son más interesantes en este caso producto de que mientras el arte rupestre es un objeto fijo en el espacio, los instrumentos de hueso, y en particular los adornos, son objetos muebles que circulan con y entre los cuerpos a través de su desplaza- miento en el espacio. De esta manera, la visualidad del arte rupestre y de algunos sitios se hace presente en cuerpos y el movimiento de los grupos a través del pai- saje, permitiendo que esas articulaciones se den en los momentos en los que no se está en los sitios residenciales con pinturas, es decir, en el proceso mismo del movimiento.
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