Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Arte rupestre, comunidades e historia – 53 también estas ontologías como realidades dinámicas y en un constante proceso de ser y hacer (Robb y Pauketat 2013), o de territorialización y de-territorializa- ción siguiendo a De Landa (2006). Un enfoque de este tipo permite, por tanto, un despliegue multiescalar que, partiendo por entender la genealogía de la práctica del hacer arte rupestre posi- bilita armar un campo de relaciones en el que éste se inserta. Tal ensamblaje nos abre las puertas para entender como esta práctica articula con la conformación de una comunidad relacional particular que presenta un modo de existencia es- pecífica que se estructura a partir de un conjunto de prácticas sociales y espa- ciales, así como de la integración de una serie de seres humanos y no humanos, prácticas que en su dimensión espacial generan un paisaje histórico propio que se funda, en última instancia, en un conjunto de preceptos propios a una onto- logía histórica de gran profundidad temporal. A través de este devenir es posible desplegar un enfoque desde abajo que logre integrar al arte rupestre en grandes narrativas que exceden las clásicas miradas sobre evolución social para discutir otras temáticas igualmente relevantes. De la misma forma, este escalamiento in- terpretativo evita caer en tipologizaciones ontológicas y entrega un alto valor heurístico a la investigación en tanto a través de ella se van construyendo estas distintas entidades analíticas (paisajes históricos, modos de existencia, ontolo- gías históricas) que nos llevan a explorar caminos sin saber de ante mano a dónde llegaremos, principal problema del racionamiento tipológico en arqueología y que invisibiliza las particularidades históricas y locales de estos desarrollos. A través de este recorrido, no sólo damos luz a esas particularidades, sino que, en última instancia, nos preparan de mejor forma para una comparación de largo término (temporal o espacial), que posibilita también evaluar las dinámicas co- munes a estas prácticas y lógicas, rompiendo la dicotomía particularismo / uni- versalismo que ha cortado buena parte de la historia de la arqueología. En este apartado hemos delineado un marco interpretativo general que nos permite interrogar desde el arte rupestre las estrategias sobre las cuales las co- munidades se construyen y reproducen a lo largo de la historia. Entender este proceso en su despliegue histórico no refiere a comprender “el acto individual de creación ni la tradición, sino las genealogías de prácticas materiales, las relaciones cambiantes entre ellas” 9 (Robb y Pauketat 2013: 23, traducción nuestra). La producción de arte rupestre es una de estas prácticas materiales sobre la que se construyen las comunidades y la Historia. Abordarlas implica considerar 9 “The individual act of creation nor the tradition, but the genealogies of material practice, the evolving relationship between them” (Robb y Pauketat 2013: 23).

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=