Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
38 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile La relacionalidad de la visualidad del arte rupestre no remite únicamente al punto anterior, sino también las citacionalidades e intervisualidades que conec- tan diferentes soportes materiales entre ellos. Como indica Morgan (2018), las visualidades se integran dentro de una ecología de imágenes por medio de dis- tintas prácticas de citacionalidad. Por ello se hace necesario seguir las imágenes, lo cual es explorar cómo ellas se presentan en los distintos materiales, los dife- rentes contextos en los que ellas pueden ser experienciadas y las exclusiones que se generan en su circulación social. A través de esta ecología de imágenes se crea todo un mundo visual-discursivo asociado a imaginarios de las propias comuni- dades que actúa sobre distintos soportes materiales y en contextos fenoménicos particulares donde se despliegan un cierto tipo de relaciones y exclusiones entre elementos. La conformación de estos ensamblajes visuales, por tanto, genera ar- ticulaciones particulares entre personas, imágenes, lugares, prácticas y narrativas, las que pueden ser variables según los atributos visuales de la imagen y/o materia- les de los soportes, guardando relación con las capacidades afectivas de éstas y las lógicas de las experiencias con que se asocian. Un aspecto no menor dentro de la conformación de estas relaciones hace referencia a la constitución de audiencias (Bradley 2009, Carden et al. 2018), en tanto éstas son el resultado de la articu- lación entre lugares, estructuración de prácticas sociales y emplazamiento de las visualidades, en este caso arte rupestre. Esta relación con las audiencias indica las posibilidades de experienciar rocas marcadas, los ritmos de esta experienciación así como las prácticas que se asocian con este proceso. Así también, estas audien- cias dan cuenta de las lógicas sociales del arte rupestre, relacionándose posible- mente con las dinámicas socio-políticas y organización de las comunidades. Ámbito Espacial Corresponde al segundo ámbito de variabilidad más estudiado en las últimas décadas, centrándose los trabajos en evaluar el diálogo que se establece entre imágenes-rocas y paisaje. Estos enfoques han variado desde el explorar la se- mántica del espacio a reconocer cómo el arte rupestre construye y organiza un paisaje históricamente localizado a partir de su materialidad, visualidad y de las experiencias corporales que ella implica (p.e. Bradley 1997, Bradley et al. 1994, Aschero 1998, Fairen 2007, Gallardo et al. 1999, Lenssen-Erz 2004, Nash 2000, Quesada y Ghecco 2015, Tilley 1991, 2008). De una u otra manera, estos trabajos reconocen implícitamente el carácter rítmico de la producción y experiencia del arte rupestre, en tanto se ha enfatizado cómo el movimiento de los cuerpos en el espacio es uno de los recursos básicos sobre los cuales se construye la inteligibili- dad espacial de esta materialidad (Tilley 1997, 2008).
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