Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Arte rupestre, comunidades e historia – 37 las imágenes rupestres a través del tiempo, las que llevan a que hoy en día conti- núan interactuando con el ambiente y transformándose, reposicionando el tema de la conservación y erosión de las imágenes (Fowles y Alberti 2017). Operativamente, nos parece que desplegar un enfoque de este tipo para el arte rupestre requiere abordar este registro desde sus tres niveles básicos de va- riabilidad: i) visual, ii) espacial, iii) tecnológico. Cada uno de ellos entrega una trama de relaciones particulares que en su conjunto nos permiten comprender cómo la práctica, experiencialidad y materialidad del arte rupestre se engrana dentro de ensamblajes particulares, históricamente situados. Ámbito Visual Corresponde al ámbito de variabilidad rupestre más abordado en la investi- gación arqueológica. En nuestro caso, si bien no desplegamos un acercamien- to semiótico centrado en la decodificación e interpretación de las imágenes, sí reconocemos que ellas son relevantes en la conformación y construcción de los imaginarios y discursos de una comunidad, tejiendo en su entorno un rico corpus de relaciones con aspectos materiales e inmateriales de las comunidades y sus modos de existencia. Las imágenes no son una simple materialización de lo ideacional, sino por el contrario, producen, promueven y distribuyen en di- ferentes espacios y soportes estas narrativas. En efecto, toda imagen tiene una cualidad comunicativa a través de la cual se despliegan significados y narrativas a distintas escalas, variando desde una mera relación formal entre una imagen y un significado, hasta su integración dentro de una narrativa más extensa que pue- den abarcar mitologías, relatos históricos, etc. Si bien sabemos que es complejo acercarnos a los significados de las imágenes, es relevante tener siempre presente esta naturaleza comunicativa de las imágenes en tanto ello implica reconocer que toda imagen se excede a sí misma y se encuentra ligada con aspectos narrativos e inmateriales de las comunidades. Como bien indica Mitchell (2005: 105, traducción nuestra), “los seres huma- nos establecen sus colectivos, identidad histórica por crear alrededor de ellos una se- gunda naturaleza compuesta de imágenes, las que no reflejan meramente los valores conscientemente expresados por los hacedores, sino que también extienden nuevas formas de valor formadas por el colectivo” . 6 Las imágenes, así como sus ausencias, son producciones y productoras de campos de relaciones específicos que cons- truye el arte rupestre en un momento y espacio determinado. 6 “Human beings establish their collective, historical identity by creating around them a second nature composed of images which do not merely reflect the values consciously intended by makers, but radiate new forms of value formed in the colllective” (Mitchell 2005: 105).

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